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Las lluvias de octubre de 1999 en la Sierra Norte de Puebla: ¿20 años no es nada?

Se llamó la Avalancha de Teziutlán. También se le conoció por las "lluvias de octubre de 1999 en la Sierra Norte de Puebla.  Todo sucedió en la primera semana de octubre de 1999 cuando un conjunto de desastres encadenados afectó la vertiente del Golfo de México entre Hidalgo y Tabasco. Los cambios atmosféricos impactaron directamente en los estados de Veracruz, Puebla e Hidalgo, así como a Tabasco. El área afectada abarcó el sureste, el centro y el este de México. 20 años han pasado desde la aparición de aquellos fenómenos meteorológicos que ocasionaron lluvias y humedad en cantidades considerables en el extremo meridional de la provincia geológica y geomorfológica de la Sierra Madre Oriental, denominada Sierra Norte de Puebla.

 

Lluvias de octubre de 1999 en la Sierra Norte de Puebla

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

La Sierra Norte de Puebla es una cadena montañosa que constituye el extremo sur de la Sierra Madre Oriental y se define por el dominio en la superficie de rocas sedimentarias jurásicas, la existencia de un clima húmedo tropical y su colindancia con dos grandes provincias geológico-geomorfológicas: el Eje Neovolcánico y la Planicie Costera del Golfo de México. Por lo que, la sierra limita al oriente con la llanura Costera del Golfo, y al poniente y al sur con el Eje Neovolcánico. Tiene una longitud aproximada de 100 kilómetros, con anchuras de hasta 50 kilómetros. Ocupa el norte del territorio del estado de Puebla —de donde toma su nombre— aunque también se extiende hacia el oriente del estado de Hidalgo.

El fenómeno meteorológico de octubre de 1999 afectó violentamente la Sierras Norte, Nororiental y Negra. Aurelio Fernández-Fuentes y José M. Macías-Medrano en su artículo Lo natural del desastre de octubre de 1999 ubican el problema de la prevención y la acción ante un desastre en sus justos términos. Un desastre, donde por efectos de eventos del orden natural se pierden vidas y hay pérdidas económicas y sociales. El señalamiento: “El asunto de las causalidades del desastre estuvo muy transitado en dos campos: la lógica del “desastre natural”, es decir, la que atribuía las destrucciones al “exceso de precipitaciones”, y un componente ambientalista que sumaba a lo anterior la degradación ambiental como la deforestación y erosión edáfica[i]”, es, en primera instancia, la clave de la planificación sustentable de cualquier sociedad.

 

La Jornada de Oriente sobre la avalancha de Teziutlán

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El desarrollo económico de la Sierra Norte de Puebla tiene que ser analizado a la luz de los eventos de octubre de 1999. El fallecimiento de cientos de personas, los millones de pesos en pérdidas económicas, los traumas individuales y colectivos vividos durante y después de estos acontecimientos quedarían en el olvido, o, simplemente, como una reseña historiográfica sino se retoman para construir una sociedad más segura y equitativa.

 

 

Las lluvias de octubre de 1999 en su contexto

 

 

Para tener un referente apropiado del suceso de octubre de 1999 es necesario revisar la información que se fue produciendo en el trascurso de esos días que han marcado la historia, no solo de la Sierra Norte sino de Puebla y del país. A diferencia de como ocurre hoy, donde los comunicados meteorológicos son difundidos tanto en redes sociales como a través de los medios de comunicación masiva, en aquel momento, el país no contaba con un sistema de comunicación social donde las noticias que se generaban sobre los eventos meteorológicos en los centros especializados pudiera estar al alcance de toda la población. Sin embargo, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) tenía a su disposición el boletín meteorológico del momento y sobre todo sus antecedentes y su probable proyección en el tiempo y en el espacio. La Conagua describe el evento meteorológico de la siguiente manera:

 

 

 

“la Depresión Tropical Número 11, debido a sus efectos se le considera como el ciclón tropical de mayor afectación en México durante la temporada de 1999, aun cuando su centro no tocó tierra firme directamente, su cercanía, desplazamiento y la interacción  con  un sistema frontal, aunado con el factor orográfico en el oriente y centro del territorio    nacional ocasionaron lluvias torrenciales con las consecuentes inundaciones y deslaves de  terreno[1].”

 

En un inicio, este tipo de lluvias solo representó un evento meteorológico más, algo propio de la temporada de huracanes. Sin embargo, se transformó en un desastre por las víctimas y los daños económicos causados. Desde el 6 de octubre la cobertura mediática, tanto estatal como nacional, mantuvieron informados a la ciudadanía poblana. Posteriormente, los medios internacionales, ante semejantes acontecimientos, informaron sobre el desastre ocurrido a las víctimas del sistema atmosférico, así como de los daños económicos en la región.

Los titulares resaltaban el número de muertos y los desaparecidos. La Jornada de Oriente encabezaba su primera página con la nota:

 

Afectaciones por las lluvias de octubre de 1999

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

           

“38 muertos y más de 12 mil damnificados[ii]”. “Las que han sido consideradas como las lluvias  más fuertes de los últimos 30 años provocaron una de las mayores tragedias de la Sierra Norte del Estado de Puebla. El caso más grave resultó ser el de Teziutlán, donde el cerro del barrio Tlaxcala se desgajó sobre 40 casas. Hasta ayer en la noche se habían localizado 10 o 15 cadáveres -de acuerdo con informes de autoridades municipales-, y, según los vecinos,  estarían sepultadas bajo lodo unas 50 o 100 personas… Toda la región de Teziutlán sufrió 70 derrumbes de cerros y laderas. La cabecera municipal permaneció todo el día incomunicada… En poblados como Chicontla y Tenanpulco se vivieron momentos dramáticos debido a que el agua creció hasta dos metros de altura, quedando muchas familias aisladas en los techos de sus viviendas sin que pudieran ser rescatados… El mayor temor era que seguía lloviendo con gran intensidad, lo que había provocado que las presas Nuevo Necaxa y Tenango estuvieran a punto de desbordarse. Tal situación pone en peligro a unas 8 mil personas que habitan en 30 comunidades de los alrededores. Huauchinango desalojó a 2 mil personas de Tenango de las Flores… Una situación similar se vivía en la hidroeléctrica de Mazatepec, municipio de Tlatlauquitepec, donde el agua empezaba desbordarse. El gobierno estatal informó que al menos 14 carreteras quedaron obstruidas por deslaves. En  algunas zonas el agua se llevó tramos completos de cinta asfáltica…”

 

La Jornada publicó el seis de octubre de 1999:

 

“El mal tiempo en los últimos tres días ha provocado graves daños en casi todo el país. Hasta ayer, reportes preliminares indicaban al menos 80 decesos, un número indeterminado de desaparecidos y más de 100 mil damnificados; comunidades enteras aisladas y cubiertas de agua por desbordamiento de ríos y deslaves; infraestructura carretera destruida y grandes extensiones de tierras de cultivo siniestradas[iii].”

 

Según transcurrían las horas las noticias sobre el desastre iban empeorando, el número de muertos se incrementaba, así como el de los desaparecidos. El 7 de octubre La Jornada de Oriente informó el incremento de los daños:

 

Campesinos desesperados

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

“Llega a 180 el número de muertos y 200 mil damnificados por las lluvias. El número de muertos aumentó a 180 y hay 200 mil personas damnificadas por las lluvias que afectan principalmente a Puebla, Veracruz, Hidalgo, Oaxaca, Chiapas y Tabasco, donde se desbordaron ríos y cientos de comunidades están incomunicadas por deslaves de carreteras y el derrumbe de puentes… Los mayores daños se reportan en la Sierra Norte de Puebla, en donde hasta el cierre de estas ediciones se contabilizaban 136 personas fallecidas, 24 mil damnificados y 150 desaparecidos, en su mayoría del municipio de Teziutlán, donde se desgajó un cerro y decenas de casas se encontraban sepultadas por el lodo… La Secretaría de Comunicaciones y Transportes reportó más de 50 derrumbes, deslaves y cortes a la circulación en Puebla. Por su parte, la Secretaría de Desarrollo Social informó de 41 municipios afectados y siete presas que están al máximo de su capacidad[iv].”

 

Algo muy común en este tipo de situación es la discrepancia entre la información vertida por las entidades oficiales del gobierno y lo que los medios de comunicación van recogiendo directamente del lugar de los hechos y por declaraciones de los afectados, este evento meteorológico no fue la excepción. La Jornada informó el 9 de octubre que:

 

Unas 600 personas fallecidas, alrededor de 500 mil damnificados, más de 300 desaparecidos y cientos de comunidades incomunicadas es el balance reportado hasta el momento por los corresponsales de este diario en Veracruz, Tabasco, Hidalgo, Puebla, Oaxaca y Chiapas. La información se recabó entre autoridades municipales, de protección civil, cuerpos de rescate y afectados.

En Puebla, La Jornada de Oriente indicó que de acuerdo con las autoridades de los municipios más afectados de la Sierra Norte podría haber más de 350 decesos, por lo menos 200 desaparecidos y 30 mil damnificados, de los cuales 2 mil hasta ahora no han podido ser trasladados a los albergues, debido a que sus comunidades quedaron completamente incomunicadas. 

Si bien el reporte oficial indica que el número de muertos asciende a 261, las brigadas de rescate advirtieron que entre los escombros que fueron arrastradas por aludes de lodo podría haber entre 150 y 250 fallecidos, sobre todo en los barrios de La Aurora, Taxcala, Los Mirtos, Xoloco y la junta auxiliar de San Diego, todos del municipio de Teziutlán.

Otros municipios donde continúa la búsqueda de víctimas son Pantepec, Zacatlán, Huitzilán de Serdán, Zautla, Zacapoaxtla y Venustiano Carranza.

En Veracruz las lluvias podrían haber provocado la muerte de más de 200 personas. Versiones de representantes comunitarios recogidos en Papantla, Tecolutla y la comunidad de Estero de la Cruz sostienen que son 300 los decesos. Se habla de cadáveres que son arrastrados por el río y de decenas de personas que quedaron atrapadas entre escombros.

 

Dentro de las sorpresas que tal momento pudo generar, y ante las calamidades que la población estaba viviendo, algo inusitado sucedió. El presidente de la República, Ernesto Zedillo, acompañado del gobernador del Estado de Puebla, Melquiades Morales, se trasladó a inspeccionar personalmente las diversas áreas de la región. El 9 de octubre, mientras 1 mil 400 miembros del ejército removían los lodos que habían sepultado la Colonia Aurora, Teziutlán, Ernesto Zedillo Ponce de León resumió en una declaración llena de pesar, la que, probablemente, resumía el sentir del país ante semejante desastre:

Creo, tristemente, que ésta será para México la tragedia de la década en términos de vidas perdidas''[vi].

 

El reportero de la Jornada de Oriente, Martín Hernández Alcántara, cubrió la tercera visita del presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León, a la zona[vii]:

 

Situaciones de hambre tras las lluvias de octubre de 1999

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

;“Su estancia en la cabecera municipal (Tlatlauquitepec) no demoró más de 25 minutos y apenas les permitió tener contacto con los damnificados que se encuentran en un albergue y constatar algunos estragos que la tromba provocó en la comunidad de Huaxtla. Sin embargo, poco o casi nada pudieron conocer del drama que priva en decenas de poblaciones incomunicadas que aún reclaman ayuda alimenticia y apoyo gubernamental… El mandatario federal inició su tercera visita por la zona de desastre en Yaonáhuac, donde apenas el pasado miércoles los pobladores reclamaron al gobernador Melquiades Morales Flores por la falta de comida y las condiciones extremas que hay en los albergues. La prensa local no fue llevada a ese sitio. La administración estatal se limitó a emitir un boletín en el cual se dice que Zedillo "entregó recursos por un millón 500 mil pesos del Programa de Empleo Temporal a nueve presidentes municipales, que se destinarán al pago de 58 mil jornales a personas que realizan distintos trabajos en esta zona de la Sierra Norte afectada por las inundaciones"… El alcalde Martagón López -con su esposa, Silvia Mirón Rodríguez- dijo que habría unos 25 mil damnificados como mínimo, y que desde las comunidades incomunicadas han emigrado hacia la cabecera municipal 6 mil personas en busca de refugio y alimento. Eso ha provocado una situación de hacinamiento en los albergues, obligando a muchos damnificados a retornar a sus hogares -situados en barrancas y despeñaderos-, los cuales aún se encuentran en condiciones precarias y están a punto de derrumbarse… En ese instante, los campesinos Félix Hernández y Carmela Encarnación se acercaron al reportero y le dijeron: "Dígale al presidente Zedillo que el presidente municipal no nos quiere dar ayuda, se está quedando con las despensas y allá en Mazatepec la gente se está muriendo de hambre". En el mismo sentido se pronunció el labriego Celestino Mora, quien tuvo que caminar ininterrumpidamente durante 10 horas para solicitar apoyo alimenticio: "mi esposa acaba de dar a luz, llevo un día pidiendo una despensa y es la hora en que no me la pueden dar", se quejó… Zedillo terminó su gira visitando un albergue. Allí, un funcionario de la Secretaría de Finanzas le dijo que se daría un crédito emergente por 300 mil pesos a Tlatlauquitepec para "apoyo a requerimientos del municipio que permita atender a la población damnificada". Posteriormente viajó a Cuetzalan y Huauchinango.”

 

En su primer informe de gobierno, el gobernador Melquiades Morales Flores resumió en cifras los daños ocasionados por el desastre de octubre de 1999 en el Estado de Puebla:

 

En 92 municipios de la Sierra Norte de Puebla, Nororiental y Negra se registraron 256  personas fallecidas y 55 desaparecidas; 43, 611 personas tuvieron que ubicarse en 277 albergues: 371 comunidades quedaron sin energía eléctrica; 16,511 viviendas fueron  afectadas en distintos niveles; lo mismo que 699 escuelas; 50 inmuebles del patrimonio cultural; 59 edificios públicos federales; 8 centros de salud y 609 tramos carreteros[viii].

 

 

Geografía del deastre: peculiaridades de la Sierra Norte de Puebla

 

Nada de lo narrado hasta el momento tendría algún sentido si no conocemos el contexto geológico donde se suscitó esta desgracia. José Lugo-Hubp., et al[ix], analizaron el fenómeno de procesos gravitacionales en la Sierra Norte de Puebla, generado por las lluvias voluminosas, y la transformación del relieve resultante de la depresión tropical número 11 en la Sierra Norte de Puebla. Este estudio es relevante porque, precisamente, fueron los procesos gravitacionales o movimientos en masa, esto es, el conjunto de movimientos descendentes de material bajo la influencia directa de la gravedad, en lugares donde hay una pendiente y hace efecto la gravedad, lo que ocasionó muchas de las pérdidas de vidas y daños económicos del desastre de octubre de 1999. Este fenómeno meteorológico dio a algunos miles de procesos de remoción en masa, un fenómeno excepcional concentrado en una superficie de más de 4,000 km2.

 

 

Imagen de Rafael García Otero sobre las inundaciones de 1999

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

De acuerdo con los autores, la remoción de material rocoso en una superficie amplia es un tema de interés por el significado que tiene en la comprensión de la evolución de un relieve montañoso en determinadas condiciones geológicas y climáticas, tanto en México como en el plano global. Además, el tema es importante por su relación con la vulnerabilidad y el riesgo, fue un fenómeno natural que interactuó con la actividad humana y dejó enseñanzas en cuanto a conceptos sobre la evolución del relieve montañoso en un clima húmedo y en relación con la vulnerabilidad y los riesgos. Un caso semejante ocurrió en la misma región en 1944[x], una época en que la zona estaba poco poblada y con escasas comunicaciones, pero no se conocen estudios que abunden en el tema.

Según los autores, los procesos gravitacionales o de remoción en masa cobraron mayor importancia en el mundo en las tres últimas décadas del siglo XX debido al considerable incremento en los daños y desastres relacionado con el avance de los asentamientos humanos hacia zonas peligrosas. Se trata de un evento de miles de procesos de caída, deslizamiento y flujo, singular y no conocido en la historia geomorfológica de México en el siglo XX, y probablemente de magnitud global. No hay referencias en la literatura científica de un evento semejante producido por intensas lluvias de tres días que haya causado el fenómeno de remoción en masa en una zona geográfica determinada.

En su investigación sobre la remoción de masa producto del fenómeno del 4 y 5 de octubre, Lugo-Hubp, et al, retoman los conceptos teóricos expuestos por varios investigadores que consideran, entre los factores principales en la remoción de masa, la influencia del agua superficial y subterránea, la litología, la estructura geológica y el relieve, además de la sismicidad y la actividad humana. El relieve de la zona que Lugo-Hubp , et al estudiaron es un claro ejemplo de la relación entre procesos creadores del mismo (tectónica y volcanismo) y los niveladores de la erosión y la acumulación. De acuerdo con los autores, la actividad volcánica cuaternaria se manifiesta en el crecimiento en sentido horizontal y vertical de la provincia del Eje Neovolcánico, además de posibles movimientos de levantamiento de la provincia contigua de la Sierra Madre Oriental. Por lo que los autores señalan que, el fenómeno de octubre de 1999 es un ejemplo de una poderosa erosión por procesos gravitacionales y fluviales en un lapso breve, el tipo característico de destrucción de las montañas con una recurrencia no bien definida.

Si repasamos en fenómeno meteorológico vemos que, la depresión tropical número 11 de 1999 se formó el 4 de octubre y se mantuvo semiestacionaria durante dos días, frenada por el frente frío número 5 proveniente del noreste del país y por la influencia de humedad aportada por el Pacífico y el Golfo de México. Además, durante el mes anterior hubo lluvias constantes, especialmente durante la última semana, por lo que había un grado considerable de saturación en el suelo. Por lo que, señala Lugo-Hubp, et al, al tratar de establecer una relación entre la inestabilidad de laderas y la cantidad de precipitación, es importante considerar no sólo la lluvia del evento, sino también la humedad antecedente derivada de la precipitación acumulada.

 

Imágenes de la Jornada de Oriente sobre la catástrofe de 1999

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

Durante la depresión número 11, la distribución espacial de la lluvia en relación con los valores medios anuales de las diferentes estaciones meteorológicas tuvo un patrón heterogéneo. De acuerdo con Irasema Alcántara Ayala[i], los datos proporcionados por el Servicio Meteorológico Nacional indican que la cantidad de lluvia durante los primeros días de octubre sobrepasó considerablemente valores medios mensuales (Tabla 1).  En Zacapoaxtla, la precipitación acumulada sumó 841.4 mm del 3 al 6 de octubre, donde la media anual es de 1,421.2 mm, es decir, en tan sólo 4 días se tuvo una precipitación equivalente al 60% de lo que llueve en un año. En Teziutlán se registraron 743 mm durante el mismo periodo, lo que corresponde aproximadamente al 50% del total anual.  En Huauchinango, sin embargo, la precipitación alcanzó 554.5 mm, cantidad que equivale al 25% de la media anual.

En los tres casos, la lluvia registrada el 5 de octubre excedió el valor de la media mensual de dichas estaciones; por ejemplo, en Teziutlán y Huauchinango correspondió al 133% de la lluvia de octubre, y en Zacapoaxtla al 150%.

 

   

 

Rocas porosas y precipitaciones abundantes: precondiciones para una catástrofe

 

Lugo-Hubp, et al analizaron cinco (5) los factores determinantes en el proceso de remoción de masas en la Sierra Norte de Puebla: la estructura geológica, los relieves, la influencia del agua, la influencia del hombre. En la primera, la estructura geológica, identificaron seis tipos de unidades rocosas propias de la región:

Los esquistos paleozoicos (rocas de más de 500 millones se años, sin fósiles) que forman elevaciones menores, del orden de 100–350 metros y favorecen los procesos de deslizamiento y flujo de corta extensión por la consistencia de la roca plegada, con fuerte inclinación, fracturada, y con desarrollo de una corteza de intemperismo (trasformación química de la roc con grosor de 3–5 metros, permeable, que puede desestabilizarse fácilmente. La conservación de esta corteza en condiciones montañosas se debe a que está protegida por una densa vegetación de bosque tropical, que al mismo tiempo contribuye a su desarrollo. La desestabilización se debe a deforestación para cultivos o a la construcción de carreteras que rompen el equilibrio del talud natural. En esta unidad ocurrieron principalmente procesos de deslizamiento del suelo, de uno a seis metros de grosor, que incluye la costra de intemperismo, así como de la porción superior del sustrato rocoso.

Rocas sedimentarias plegadas triásicas y jurásicas. Esta unidad está constituida por lutitas, limolitas y areniscas, en estratos de grosor delgado a medio, que en su conjunto presentan poca resistencia al intemperismo y a la erosión, a lo que contribuyen los factores estructurales, como la inclinación de las capas en ángulo de más de 15º, las diaclasas y fracturas, y el contacto entre estratos de diferente competencia por los cuales se infiltra el agua.  Por la superficie que representa, en esta unidad se produjeron un mayor número de procesos gravitacionales, y también los de mayor volumen, con profundidades de 1–2 m a más de 10 m, en caída, deslizamiento, flujo y combinaciones de éstos.

Calizas, margas y lutitas del Jurásico Superior y Cretácico. Se presentan en estratos delgados a gruesos y son poco resistentes debido a su estructura; es común observarlas en laderas altas de cientos de metros y pendiente superior a los 20º. En estas rocas ocurrieron procesos de caída, deslizamiento y flujo (debris flow).

Calizas masivas cretácicas de la Formación Tamaulipas Superior. Se presentan en un relieve de mesas con desarrollo cársico (formaciones del relieve que surgen producto a la acción de las aguas superficiales y principalmente aguas subterráneas), con numerosas dolinas y fracturas verticales y horizontales de anchura considerable, en algunos casos del orden de un metro. En comparación con el resto de las rocas sedimentarias, el proceso es menos frecuente por la alta resistencia de la roca a la erosión. En la zona de Cuetzalan es común encontrarla cubierta por un suelo rojo de más de 6 m de grosor, del tipo terra rossa, el cual tiene importancia porque muchos deslizamientos de pequeña magnitud a los lados de las carreteras ocurrieron de estos suelos.

 

Habitantes de la Sierra Norte de Puebla en 1999

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

Lutitas del Cretácico Superior. Son rocas que no ofrecen resistencia a la erosión, en las cuales el proceso más común, casi permanente, aunque en pequeña magnitud, es el desprendimiento. En el relieve generalmente forman lomeríos de poca altura, de decenas a 100–200 metros, resultado de una prolongada erosión. En los casos en que las lutitas se encuentran formando parte de la columna estratigráfica en condiciones de alta energía del relieve, en laderas montañosas o valles erosivos, resultan muy favorables para los procesos gravitacionales, por sus propiedades y por su contacto con otras rocas.

Rocas volcánicas del Neógeno-Cuaternario. Tienen una distribución heterogénea en sentido horizontal y vertical, con grosor de unos pocos metros a cientos de metros, que al     estar presentes constituyen un sello sobre las rocas sedimentarias mesozoicas. Numerosos procesos de remoción en masa ocurrieron en estas condiciones, notables en poblaciones como Zacatlán y Zapotitlán de Méndez.

Del estudio geológico se desprende que la capa rocosa que conforma la estructura de la Sierra Norte favorece los procesos de deslizamiento y flujo de corta extensión. La identificación de rocas sedimentarias combinadas con piedras caliza, resistentes como no resistentes a la erosión y a la trasformación química, sugiere el riesgo permanente de deslizamientos y fracturas. Parte del componente geológico de la sierra está constituido por un grupo de rocas caracterizados por la preponderancia de minerales laminares que favorecen su fragmentación en capas delgadas. La identificación de minerales preciosos en la zona de la Sierra Norte ha atraído a las compañas mineras, las cuales, varias de ellas, ya poseen títulos de concesión para la explotación extractiva.

El segundo factor determinante lo constituye el relieve de la zona. De acuerdo con los autores, la influencia del relieve en los procesos actuales radica principalmente en la altura de las laderas y su gradiente, mismos que al conjugarse con el factor geología (litología y estructura), condicionan los procesos en cuanto a su tipo y magnitud. Como tercer determinante tenemos la influencia del agua. Los autores explican que, las condiciones climáticas permiten la presencia de agua en abundancia en esta región, cuyos valores de precipitación se encuentran entre los más altos del país. El agua ha favorecido el desarrollo de suelos y de una densa vegetación de bosque tropical, misma que protege el suelo al asimilar el agua de lluvia y reducir la infiltración. El escurrimiento superficial, o la infiltración somera o profunda del agua, son condicionados de manera importante por la geología. En esto juegan un papel importante los contactos entre rocas distintas, el grosor de las capas, su inclinación y otros elementos. Las capas de sedimentos volcánicos de diferente porosidad influyen en los procesos gravitacionales, porque aquéllas que son permeables se saturan al ocurrir lluvias voluminosas, mientras que las impermeables ocasionan la concentración del agua en la capa contigua[iii]-[iv].

 

La mano visible del hombre en las lluvias de octubre de 1999 en la Sierra Norte de Puebla

 

Por último y, no menos importante, se encuentra la influencia humana. Es muy notorio el desarrollo económico y el crecimiento demográfico de la zona desde el inicio del giro en la política económica del país en las últimas décadas. Si bien la inversión pública y privada en la Sierra Norte de Puebla fue evidente a finales de siglo, a la fecha, aún después del desastre de octubre de 199, éste, lejos de haberse detenido, se ha incrementado.  La actividad humana causó y sigue causando cambios notables en las laderas de las montañas. El cambio más significativo se puede observar en la deforestación que dejó desnuda a gran parte de la Sierra Norte antes cubierta por densos bosques, los cuales han sido transformados en tierras de cultivo que no permanecen mucho tiempo, ya que se erosionan por el proceso común de desarrollo de cárcavas y deslizamientos. Muchos de los procesos de movimiento de masa ocurrieron en laderas deforestadas, en la capa de suelo y la roca subyacente. Por otra parte, las carreteras que atraviesan la región, como las de Acuaco–Cuetzalan, Cuetzalan–Zacatlán, Zaragoza–Teziutlán, Tlatlauquitepec–Mazatepec y otras menores, favorecieron los procesos gravitacionales.

 

El desarrollo económico y el uso de suelo adscriben eventos antropogénicos que contribuyen, tarde o temprano, a la remoción en masa. Por ejemplo, el cambio del tipo de cultivo que se lleve en la zona: mientras el cultivo de café, arbusto que crece a la sombra de otros árboles, actúa como foresta, el aumento en el cultivo de maíz y la expansión de potreros para la explotación ganadera implican la deforestación. Además, las construcciones urbanas, ya sean estas en laderas empinadas de cerros, o, en valles montañosos conforman factores determinantes en el movimiento de masa. El desarrollo urbano es un proceso que va cambiado radicalmente el paisaje de la Sierra Norte: deforestación, construcción de carreteras, remoción de tierra para la construcción del drenaje, acumulación de basura, tanto en las vías públicas como en el drenaje, acumulación de materiales, líquidos ácidos y erosivos en las barrancas, entre muchos otras.

 

Damnificados de las lluvias de octubre de 1999

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

Las construcciones urbanas en laderas empinadas de cerros y valles montañosos no sólo representan un riesgo, sino que contribuyen al desarrollo de la remoción en masa. Es el caso de Teziutlán y Zaragoza, dos de las poblaciones más grandes de la región y con un crecimiento explosivo en los últimos 30 años, especialmente en la primera mencionada. Estas poblaciones fueron originalmente construidas a lo largo de superficies delimitadas por barrancos que en sus bordes y cabeceras presentan una erosión remontante muy activa. Actualmente, el crecimiento poblacional expande el área urbana en esa dirección. Las construcciones que se sitúan en zonas peligrosas debido a su relieva, favorecen o aceleran los procesos gravitacionales por la deforestación, el peso de las construcciones, el drenaje, la modificación del perfil de las laderas y del régimen hidrológico.

El desarrollo urbano que estamos revisando 20 años después del desastre de octubre de 1999, fue descrita por Fernández-Fuentes y Macías Medrano[v] 10 años atrás. Los autores señalaron lo siguiente: “Entre 1988 y 1998 el número de trabajadores en el sector de la confección en la región de Teziutlán pasó de 2 mil 198 a 15 mil 514, un crecimiento de 605 por ciento en diez años. La participación del municipio en el total estatal de empleo aumentó del 3 al 6.2 por ciento en el mismo periodo[vi]

El XIV Censo Industrial del INEGI establece el comparativo entre cinco años, 1993 y 1998, y en él se aprecia que el número de establecimientos clasificados en “textiles y cuero” que se instalaron aumentó de 79 a 152 en Teziutlán, es decir, un 92 por ciento en media década; mientras, el número total de establecimientos industriales restantes pasó de 237 a 309, un aumento de 36 por ciento, menos de la mitad. Además, otros negocios crecieron evidentemente al amparo de la eclosión maquiladora… El comparativo del crecimiento poblacional entre Teziutlán y el estado revela que mientras Puebla creció entre 1990 y 2000, 23 por ciento, Teziutlán lo hizo en 28.3 por ciento; más de cinco puntos porcentuales de crecimiento en demografía en un indicador de mucha consideración. Pero el crecimiento más notable de Teziutlán en este y otros rubros aquí analizados se da entre 1995 y 2000: la población aumentó en este municipio en casi 14 por ciento mientras en el estado fue de 9.7.

 

Otro dato interesante y relevante que apuntan los autores del artículo en la Jornada de Oriente es en relación con el cementerio de Teziutlán:        

 

 

 

“El barrio que más se afectó fue el conocido como La Aurora, que se encontraba en la parte inferior del cementerio. Los muertos del 4 de octubre se revolvieron en el lodo con los que habían sido enterrados antes. Al parecer, el camposanto jugó un papel clave en el derrumbe al acumular sobre su  planicie y sus sepulcros el agua que pesó sobre la ladera alterada por la construcción de casas  básicamente precarias[vii].”

A este suceso se la conoce como “La Avalancha de Teziutlán de 1999”. El lodo que cubrió las casas vino mezclado con basura y escombro que sepultó a más de 100 personas junto con sus casas en la colonia La Aurora del municipio de Teziutlán, Puebla. La intensa lluvia que azotó a la región durante 72 horas en un terreno ya de por sí saturado de agua, la acumulación de basura durante más de 50 años incluyendo féretros antiguos e incluso restos humanos y los asentamientos irregulares en la ladera de la montaña fueron los ingredientes que conformaron la Avalancha de Teziutlán. 

 

Solo para visualizar la tragedia que esto implicó me voy a referir a lo escrito por la corresponsal de la Jornada[viii], Rosa Elvira Vargas, la cual se encontraba frente a los hechos en aquel momento:

 

“Guarecidos en sus casas, los habitantes de la colonia La Aurora se creían protegidos. Se habían suspendido las clases debido a los aguaceros. En unos minutos, un sacudimiento. Y luego, nada. Pocos quedaron para contar que el cerro se desgajó y sepultó a centenas de personas y a decenas de casas. Hasta el mediodía de hoy se habían rescatado 77 cadáveres,  pero los vecinos y las propias autoridades estiman que no serán menos de 200 personas las  que quedaron ahí mismo, sepultadas, irónicamente, por tierra del cementerio, que ocupaba la parte superior del cerro y que se vino abajo… Son instantáneas de un drama que en la Sierra Norte de Puebla y en Veracruz apenas empieza a mostrar su magnitud. Porque en muchos casos la destrucción de carreteras, la caída de puentes y aun la persistencia del mal tiempo hasta el jueves, impedía acercarse a las zonas afectadas. Instantáneas que se revelaron al recorrer hoy esta población y Gutiérrez Zamora y San Rafael, poblados veracruzanos… De  hecho, aquí mismo, en La Aurora, las labores de rescate empezaron apenas ayer, 48 horasdespués del derrumbe, porque los soldados debieron caminar muchos kilómetros para llegar  hasta la población. La gente no cesa de clamar por ayuda. Y sus lamentos se dividen entre demandar que continúe la búsqueda de los desaparecidos, y suplicar se les lleve agua potable, comida, ropa, láminas para techar sus casas, palas para sacar el lodo de sus viviendas y combustibles… Aquí, en La Aurora, hay fetidez en el ambiente, huele a muerto. Incluso en los momentos que estuvo aquí el mandatario, y mientras recibía el reporte de cómo "el cerro se vino sobre las casas'', la tropa rescataba dos cuerpos más. Revueltas entre el lodo     sobresalían algunas prendas de vestir. Hay fugas de gas y los trabajadores de salud se afanan en las labores de atención, se prodigan en los albergues -no obstante que muchos de ellos también son damnificados-. El desabasto de alimentos es angustiante. No hay leche para los niños, los comerciantes han ocultado y encarecido los víveres, no hay energía eléctrica y, sobre todo, muchos saben que en las comunidades cercanas hay personas incomunicadas”.

 

 

Por muchas razones, entre ellas la conceptual sobre los desastres, la respuesta inmediata fue la de adjudicar la tragedia a la intensa lluvia, sobre todo porque los cambios en el panorama general de la Sierra Norte no ocurrieron de manera lenta y gradual, sino en una breve etapa de unos días de duración, se removieron millones de metros cúbicos de material rocoso. Sin embargo, la lluvia solo fue el detonante para que el desarrollo económico, poblacional y emocional de los individuos que habitaban la zona afectada se vinieran abajo.

 

La minería a cielo abierto en Teziutlán

 

Hoy, a pesar de la vasta información disponible sobre el territorio de la Sierra Norte de Puebla, se intenta imponer un nuevo proyecto económico en la zona, el cual puede tener consecuencias aún peores que las del desastre de 1999. El Estado-gobierno mexicano continúa apostando al proyecto minero-extractivista como fuerza de desarrollo económico para la región. Y lo peor, a un proyecto minero-extractivista de cielo abierto. El municipio de Teziutlán continúa contemplado su desarrollo industrial a través de la Minera Autlán[ix]. Esta compañía minera opera en Teziutlán desde el 1973, cuando adquirió la planta “Ferroaleaciones Teziutlán”[x]. Originalmente esta planta trabaja el manganeso, sin embargo, se extiende hacia la región con proyectos de extracción de minerales preciosos como el oro y la plata. Actualmente, la planta minera Teziutlán cuenta con cuatro hornos eléctricos de arco sumergido tipo abierto.

Toda minería es peligrosa y es difícil que los mineros se ganen la vida y a la vez protejan su salud y el medio ambiente. La minería se desarrolla para extraer metales tales como oro, plata y cobre; gemas tales como diamantes y rubíes, y minerales tales como uranio, carbón, asbesto, arena y sal. El carácter de la industria minera es explotar hasta el último pedazo de tierra y hasta el último trabajador disponible, sacrificando la salud, los derechos humanos y el medio ambiente de las comunidades.

 

Minera Autlan en Teziutlán

Página web oficial de la Minera Autlan 

 

La fiebre del oro es tan patológica que la prestigiosa revista National Geographic, publicó en su edición de enero del 2009, un reportaje sobre el oro: su valor y la destrucción que ha causado históricamente. La tecnología moderna aplica el método de cielo abierto[xi] para la extracción en gran escala de este mineral. Este tipo de minería utiliza grandes cantidades de cianuro, sustancia altamente venenosa, que permite recuperar los metales del resto del material removido. Para desarrollar este proceso se requiere que el yacimiento abarque grandes extensiones y que se encuentre cerca de la superficie. Como parte del proceso, se cavan cráteres gigantescos que llegan a tener 150 hectáreas de extensión y hasta 200 metros de profundidad. Para extraer 0.01 onzas de oro, las compañías mineras necesitan remover y destruir una tonelada (1,000 kilogramos) de suelo[xii]. Si desea observar las “Consecuencias de la minería a cielo abierto” YouTube nos ofrece este vídeo el cual es bastante ilustrativo[xiii].

El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM)[xiv] ha documentado extensamente el impacto que la minería tiene sobre a sociedad. En sus primeras líneas señalan:

 

“La minería es una actividad que rara vez se asocia al tema de la deforestación y la degradación de los bosques. Tampoco es común que se la asocie a guerras, dictaduras y violación de derechos humanos y menos aún al agravamiento de la pobreza y la inequidad social. Por el contrario, la minería es presentada como paradigma de la riqueza (en particular cuando de oro y diamantes se trata), en tanto que en su "marketing" se esconden pudorosamente sus terribles consecuencias sociales y ambientales.”

 

He utilizado su publicación sobre el tema para exponer de forma sencilla el daño que la extracción de minerales preciosos ocasiona tanto a la ecología como al ser humano.

Entre los agentes, producto de la minería, que producen daño directamente al ser humano, a la fauna, a la flora y a las propiedades aledañas a las minas se encuentra el polvo mineral y el rocoso. El daño en los pulmones debido al polvo mineral y el de las rocas es un problema gravísimo. Una vez que el polvo penetra en los pulmones se deposita en los alveolos (unidad funcional y estructural del pulmón) estimulando el sistema inmunológico. Incapacitado de destruir el agente tóxico, el sistema inmunológico desarrolla una inflamación crónica dañado así los pulmones, no existe una vía para revertir el daño a los tejidos pulmonares. El polvo es una amenaza tanto para los mineros como para las comunidades cercanas a la mina. Los polvos más peligrosos son el de carbón, que ocasiona la enfermedad del pulmón negro (neumoconiosis) y el polvo de sílice que causa la silicosis. Entre otros se encuentran el polvo que contiene asbesto que produce asbestosis o el de los metales pesados.

La minería utiliza grandes cantidades de agua y produce muchos desechos, contaminando las fuentes de agua y a la gente que depende de ellas. El agua de la superficie y el agua subterránea en las áreas mineras, una vez contaminada, permanece así por muchos años. La pérdida de agua puede dejar la tierra estéril e inutilizable para la agricultura y la ganadería. A largo plazo, el daño que la contaminación del agua produce durará mucho más que las utilidades económicas de la minería a corto plazo. Las filtraciones de las lagunas de desechos son principalmente la causante de gran parte de la contaminación del agua. Descontaminar el agua una vez que se la ha contaminado por la minería es difícil, costoso y no siempre exitoso.

Aunque, todo indica que la mina de Espejeras, en Tetela de Ocampo está detenida, su ejemplo nos sirve para comprender los problemas ecológicos y de salud pública que ocasiona un tipo de minería de cielo abierto. Entre todos los problemas que la población puede enfrentar, uno de los más grave es el drenaje ácido. De acuerdo con SEMANART[xv], la mineralogía que destacaba en la zona del proyecto Espejeras contiene sulfuros de plata con oro libre, óxidos de fierro, manganeso y calcita, donde los depósitos tienen origen hidrotermal. A partir de ahí, podemos ver las consecuencias de la extracción de los minerales preciosos. El fenómeno de drenaje ácido de mina es un proceso que ocurre de forma natural cuando los minerales sulfurosos se mezclan con el agua y el aire. Al mezclarse esto tres elementos se oxidan los minerales sulfurosos, lo cual da por resultado la producción de líquidos ácidos, sulfatos y la disolución de metales. Esta mezcla tóxica consume las piedras y se mete dentro el suelo, penetra a las aguas subterráneas y termina en los ríos y lagos. Al comienzo puede haber poca evidencia del peligro, pero lentamente los venenos en el agua enferman a la gente, las plantas, peces y animales. El drenaje ácido de mina destruye la vida de los ríos de corriente abajo por cientos o incluso miles de años.

 

Desenterrando muertos en la colonia La Aurora de Teziutlán

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

Cuando se retira la tierra, el agua de la lluvia, el aire y el sulfuro se mezclan para formar el drenaje ácido de mina (ácido sulfúrico y metales pesados). Una vez contaminadas las aguas, es casi imposible descontaminarlas. La prevención, la limpieza o la captura del drenaje ácido de mina son tan costosas y difíciles de hacer que, incluso en países donde existen leyes ambientales estrictas ha afectado a miles de kilómetros de ríos.

Las sustancias químicas usadas en la minería y en el procesamiento de minerales contaminan la tierra, el agua y el aire, causando problemas de salud a los trabajadores y a la gente que vive cerca de las minas. Los químicos tóxicos utilizados en la minería incluyen, entre otros: cianuro, mercurio, ácido sulfúrico, ácido nítrico y disolventes para separar los minerales de la mena (mineral sucio que contiene una mezcla de minerales, incluyendo el elemento a buscar).

El cianuro es un veneno mortal cuando se ingiere. Una cantidad del tamaño de un grano de arroz puede matar a una persona. La exposición a dosis bajas por un largo tiempo puede causar bocio (cuando la glándula tiroides es incapaz de producir suficiente cantidad de la hormona tiroidea). Sin embargo, el cianuro se utiliza para separar el oro de la mena. En su forma pura el cianuro no tiene color y huele como almendras amargas, éste perder su olor cuando se combina con otras sustancias químicas.

Como el oro es un metal noble no es soluble en agua. Para disolverlo se necesita de una sustancia como el cianuro, que permite formar complejos y estabilizar el oro en las soluciones, o de un agente oxidante como el oxígeno. Para poder disolver oro se necesitan 350 mg/litro de (NaCN) cianuro. El mineral triturado es apilado en la plataforma de lixiviación y se le rocía uniformemente con una solución de cianuro. Un sistema de regaderas dispersa la solución de cianuro a 0.005 galones por minuto por pie cuadrado (típicamente). La solución de cianuro lixivia (lava y amalgama) las partículas microscópicas de oro del mineral mientras se filtran por el cúmulo. La solución de cianuro que contiene el oro se le denomina solución "encinta" el cual fluye por gravedad a un embalse de almacenamiento. Desde el embalse de almacenamiento se usan bombas o zanjas con forros para llevar la solución hacia la planta de recuperación de metales. Las empresas mineras dicen que el cianuro en el agua es inofensivo, pero esto es cierto sólo cuando hay mucha luz solar y oxígeno e incluso entonces deja otros químicos dañinos. Si el cianuro se filtra bajo tierra o si el clima está nublado o lluvioso, puede permanecer dañino por mucho tiempo, matando peces y plantas en los ríos y haciendo que el agua sea peligrosa para beber o bañarse. El cianuro es tan peligroso que su uso ha sido prohibido por varios gobiernos.

La información disponible hasta el momento es que la Compañía Minera Autlán pretende extraer oro y cobre en la franja de Tlatlauquitepec a Teziutlán, además de querer instalar una planta hidroeléctrica en la Sierra Negra[xvi]. De acuerdo con líderes comunitarios al menos el 40 por ciento del territorio del municipio de Tlatlauquitepec será afectado con el proyecto minero El Aretón, en donde buscan extraer oro, lo que dañará al sector agrícola ya que no se podrán cosechar café y maíz. Además, estos proyectos impactarán directamente tanto a Tlatlauquitepec que en total serán afectadas más de 9 mil hectáreas, así como otros predios en Yaonáhuac, Hueyapan y Teteles de Ávila Castillo, mientras que para Teziutlán se estima que afectará a la cuarta parte de su territorio. Actualmente, en la Sierra Norte de Puebla no predomina la minería, pero ha habido un incremento de las concesiones mineras; para 2015 se registraron más de cien. Los de oro son los principales proyectos de exploración.

De acuerdo con el rotativo, la Jornada de Oriente, los directivos de la Minera Gorrión, filial de la canadiense Almaden Minerals, afirmaron el día 20 de noviembre de 2018 que, de aprobarse el Proyecto Ixtaca, no habrá contaminación por cianuro a mantos acuíferos ni el subsuelo de Ixtacamaxtitlán, porque utilizarán circuitos cerrados para lixivación, amén de que la mina no considera el uso de aguas subterráneas. El reportero, Martín Hernández Alcántara, narra lo siguiente:

 

“Agregaron que, para la explotación del yacimiento de oro y plata, tampoco se aprovecharán los afluentes en la zona porque se construirá una presa para captar agua de lluvia y que el uso  de explosivos no será en barras sino electrónicamente para no afectar a las viviendas y el medio ambiente… Dejaron claro que en estos momentos no están utilizando cianuro, porque la mina ni siquiera existe y apenas está por presentarse el Manifiesto de Impacto Ambiental a las autoridades del ramo para su aprobación… Explicaron que la concesión de Minera Gorrión en aquel municipio, ubicado en los límites con Tlaxcala, data de hace 17 años y abarca 14 mil hectáreas, de las cuales solo 120 son susceptibles de ser explotadas por sus yacimientos de oro y plata. En ese sentido, se refirieron al amparo que tramitaron pobladores de Tecoltemic para impedir la mina y señalaron al respecto que esta población se encuentra a 10 kilómetros lineales de distancia del área de extracción, están protegidos por montañas y   por tanto no resultarían perjudicados. No obstante, advirtieron que, para evitar problemas,   simplemente excluirán a dicha comunidad del área concesionada.”

 

Lina María Bastidas-Orrego et a[xvii]l, han revisado la documentación disponible sobre el proceso extractivista en la Sierra Norte y señalan que: “En el estado de Puebla, para 2015 se habían concesionado 448 títulos mineros, que comprendían 333 073.7 hectáreas[xviii]. En específico en la Sierra Norte de Puebla (adicionando el municipio de Libres) se han concesionado aproximadamente 169 320 hectáreas[xix]. Los proyectos de minería de oro más grandes se encuentran en Ixtacamaxtitlán y Tetela de Ocampo, donde las empresas concesionadas ya han realizado actividades de exploración.

El proyecto Tuligtic, se encuentra en Ixtacamaxtitlán, cual tiene cinco concesiones mineras que suman 57, 288 hectáreas. Al igual que otros proyectos de la zona, éste pertenece a la empresa de exploración canadiense Almaden Minerals, la cual ya realizó actividades de exploración de oro y plata en la zona de Ixtaca, asociado a los títulos 241003 y 241004 adjudicados a la Minera Gavilán, S. A. de C. V., empresa mexicana subsidiaria de Almaden Minerals; ambos títulos suman 55, 885 hectáreas[xx]. La zona Ixtaca abarca varias comunidades como Santa María de Zotoltepec, Zacatepec Tuligtic, Tecoltemic y Vista Hermosa. La región tiene antecedentes en minería de caolín; hace más de cien años, el mineral era usado principalmente para elaborar ollas y otros utensilios de cocina.”

En el 2010, la mineralización en la zona de Ixtaca fue descubierta cuando Almaden realizó una perforación de prueba. Tras el descubrimiento de la perforación TU-10-01, se perforaron 95 orificios más en el 2010 y 2011. La perforación detectó mineralización de más de un kilómetro en una orientación noreste y demostró que la zona principal Ixtaca es un sistema amplio y robusto de vetas atravesado por múltiples vetillas de alta ley con distintas orientaciones. La perforación también identificó dos zonas adicionales: la Zona Ixtaca Norte y la extensión noreste. En el 2014, Almaden anunció los resultados positivos de la evaluación económica preliminar de Ixtaca[xxi].

 

 

El análisis sobre la minería en la Sierra Norte de Puebla debe ubicarse dentro del contexto población-territorio, contemplando la simbiosis económico-cultural que las poblaciones aledañas a tales proyectos industriales-mineros mantienen en la región. Separar el análisis de un proyecto de minería a cielo abierto de este contexto sería la justificación necesaria para la extinción de las comunidades radicadas en su cercanía. Dada la naturaleza de la minería a cielo abierto sabemos de antemano que ésta requerirá de: agua, drenaje, electricidad y vías de comunicación en grados superlativos. La transformación del paisaje natural de la región será inminente, sin posibilidad de reversibilidad. Los desperdicios volátiles, sedimentarios o derivados se mantendrán permanentemente en la región afectada. Los proyectos mineros en la Sierra Norte afectarán directamente la Región Hidrológica-Administrativa X (decima), Golfo Norte.

Dentro de la Región Hidrológica-Administrativa X, a la cual pertenece la Región Hidrológica 27, se encuentran los municipios pertenecientes a la Sierra Norte en el Estado de Puebla, por donde pasan arroyos o ríos afluentes de las principales cuencas de la RH 27. La Región Hidrológica-Administrativa X, Golfo Norte, tiene una superficie continental de 104,790 kilómetros cuadrados, su agua renovable en 2011 fue de hectómetro cúbicos 95,124.5, con una población a mediados de año 2013 (millones de hab.) de 10.40 y su aportación al Producto Interno Bruto nacional fue en el 2012 de 6.07 por ciento. La Región Hidrológica-Administrativa X; Con sede en Jalapa, Veracruz, en la Región Hidrológico-Administrativa Golfo Centro y circunscripción territorial.[xxii]:

La Región Hidrológica 27, Norte de Veracruz- Ríos Tuxpan-Nautla, tiene una extensión territorial continental de 26,592 km cuadrados, su precipitación normal anual 1971-2000 es de 1,427 mm, su escurrimiento natural medio superficial interno es de 14,306 hm cúbicos/año, su escurrimiento natural medio superficial total es de 14,306 hm3/año y posee 12 cuencas hidrológicas[xxiii]. Entre estas cuencas, se encuentra la cuenca hidrológica río Tecolutla, con un volumen disponible a la salida de 6,023.39 millones de metros cúbicos. El volumen disponible que se señala comprende desde el nacimiento del Río Tecolutla hasta su desembocadura en el Golfo de México. La cuenca hidrológica río Tecolutla, drena una superficie de 7,966.8 kilómetros cuadrados y se encuentra delimitada al Norte por las cuencas hidrológicas Río Cazones y Llanuras de Tuxpan, al Sur con las cuencas hidrológicas Río Nautla y Llanuras de Tuxpan, al Este con el Golfo de México y al Oeste con las regiones hidrológicas números 26 Pánuco y 18 Balsas[xxiv].

Los arroyos que forman el río Tecolutla se encuentran en los distritos de Huauchinango, Zacatlán, Acatlán y Teziutlán. La corriente principal recibe los nombres de arroyo Zapata, río Coyuca, río Apulco y finalmente río Tecolutla. Entre sus principales afluentes están los ríos Necaxa, Laxaxalpan, Tecuantepec o Zempoala, Joloapan y Chichicatzapa Los afluentes principales son los ríos Xiucayucan, Tecuantepec, Laxaxalpan. En el curso medio recibe las aportaciones del arroyo Joloapan y río Chichicatzapa. En su cuenca se encuentra el importante sistema hidroeléctrico de Necaxa. El río Tecolutla llega al mar en un curso tranquilo y descarga en la barra de Tecolutla que se encuentra casi cerrada, sólo se comunica con el mar por medio de un canal. El río es navegable por pequeñas embarcaciones.

En estos momentos, el municipio de Ixtacamaxtitlán, es un punto neurálgico en el futuro desarrollo de la Sierra Norte de Puebla. El probable inicio de los proyectos mineros a cielo abierto para la extracción de oro y plata, justo donde nace el río Apulco, enciende una luz roja, no tan solo para la Región Hidrológica Prioritaria número 76 Tecolutla, a la cual pertenece, sino a todo la Sierra Norte de Puebla.

El río Apulco nace a partir de la confluencia de los arroyos Tetzoncuahuixtic y San José, Texocuixpan y Tlapizaco, en el municipio de Ixtacamaxtitlán y se ubica entre los 19°27’ y 19°58’ latitud Norte, y entre los 97°26’ y 98°04’ de longitud oeste, en los estados de Puebla y Tlaxcala. El río nace a 2,777 m.s.n.m. y desemboca a la presa La Soledad a 777 m.s.n.m., cuenta con un área de 1419 km2, lo que representa el 19.3% de la cuenca del río Tecolutla. Esta región hidrológica se extiende en la Planicie Costera del Golfo Norte y parte de la vertiente este de la Sierra Madre Oriental y ocupa el 24.56% de la superficie del estado de Puebla. Dentro del estado, el límite sur de la región está constituido por el parteaguas que forman las estribaciones de la Sierra Norte y se extiende al noroeste de los poblados de Libres y Cuyoaco, así como al sur de Zaragoza y Teziutlán, sobre la vertiente norte de la caldera de los Húmeros. El río Apulco funciona como un límite natural entre los municipios de Zacapoaxtla, Xochiapulco, Tetela de Ocampo, Nauzontlla, Tlatlauquitepec y Cuetzalan del Progreso. La subcuenca del río Apulco, pertenece a la cuenca hidrológica del río Tecolutla que se encuentra en la región hidrológica de Tuxpan-Nautla (RH27).

Esta zona de la Sierra Norte de Puebla es la más lluviosa del estado; se registran precipitaciones de lluvia entre 1,500 a 3,000 mm al año; en el área de Cuetzalan se tienen medias anuales de más de 4000 mm, la temperatura media anual oscila desde 14º C en las partes más altas de la sierra, hasta 24º C en los dominios de la planicie costera. La cuenca del río Tecolutla abarca la mayor parte de la sierra Norte de Puebla y ocupa una superficie en el estado de 17. 46%. La región alberga los principales embalses del estado para la generación de energía eléctrica como es el de la Presa La Soledad[xxv]

Desde el punto de vista legal y en virtud de que el río Apulco es una corriente permanente, se declaró propiedad de la Nación en octubre de 1918, considerando su origen en el municipio de Ixtacamaxtitlán hasta su desembocadura con el río Tecuantepec o Zempoala. El río principal (Apulco) en su recorrido por el estado de Puebla atraviesa los municipios de Ixtacamaxtitlán, Zautla, Tetela de Ocampo, Xochiapulco, Xochitlán de Vicente Juárez, Nauzontla, Cuetzalan del Progreso, Tlatlauquitepec, Hueyapán, Ayotoxco de Guerrero, Zoquiapan y Tenampulco.

La extracción de oro y plata en el municipio de Ixtacamaxtitlán, justo donde nace el río Apulco, obligatoriamente, tiene que ser analizada a la luz de todo lo que hemos mencionado. A fin de visualizar el daño que tuvo el crecimiento de los ríos en esta zona durante la depresión tropical número 11 y con la intención de que vayamos construyendo un escenario donde se unen hechos potenciales parecidos a los del desastre de octubre de 1999 junto con el impacto ambiental de la minería, citaré un reportaje de la Jornada de Oriente. El reportero, Martín Hernández Alcántara[xxvi], nos relata el efecto que tuvo en las comunidades la crecida de los ríos:

 

Zonas anegadas durante las lluvias de octubre de 1999

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

“Cuatro ríos formaron un caudal de 20 metros de profundidad y 2.5 km. de ancho. Desolación, desesperación, angustia en Tenampulco, Ayotoxco y Hueytamalco… Una planicie de lodo cubre la junta auxiliar de Arroyo Zarco, la colonia Morelos y parte de El  Palmar, ubicados en el municipio de Tenampulco, donde hasta hace unos días había casas, iglesias, escuelas y un pequeño auditorio. En Tenampulco cunde la desesperación. Desde que se desgajaron los cerros, sus 7 mil 800 habitantes carecen de los servicios de agua potable, energía eléctrica y teléfono. Las carreteras hacia Teziutlán están colapsadas en diversos tramos y aunque construyeron una vía alterna de poco ha servido, pues escasea la gasolina…Por si fuera poco, los víveres están por acabarse y la ayuda alimenticia enviada desde la capital del estado resulta insuficiente. El presidente municipal, Efrén Barrientos, está desesperado: "Tenemos un verdadero estado de emergencia extrema. Requerimos con urgencia ayuda… En los albergues habilitados por el ayuntamiento están mil damnificados,pero un número similar permanece refugiado con parientes o amigos. Los afectados por las    lluvias podrían sumar 2 mil 500, estimó el edil. Pese a la magnitud del desastre, sólo se tiene  reportada una persona desaparecida, pero ningún muerto hasta el momento. Según un balance  preliminar de daños hecho por el ayuntamiento, hay 450 casas afectadas… Tenemos que reconstruir las tres colonias que se llevó el río. Volver a levantar las casas y las escuelas, reinstalar todos sus servicios. La gente está muy desesperada. Ya no quiere estar en sus albergues. Quiere saber si el gobierno les va a ayudar porque hasta aquí no ha llegado ningún funcionario… Y es cierto. A una semana del desastre ningún representante de las  administraciones federal o estatal ha visto con sus propios ojos lo que pasó en Tenampulco. Apenas el viernes, 150 elementos del Ejército Mexicano pudieron llegar a este sitio, pero regresaron a Ayotoxco, otro municipio afectado, que está a nueve kilómetros de distancia…Tenampulco es un municipio ubicado en la zona limítrofe entre los estados de Puebla y Veracruz. Está rodeado por los ríos Apulco, Zempoala, Necaxa y Mezolote. El sitio hace  honor a su nombre: "lugar entre altos candiles", pues abundan los despeñaderos y barrancas…   La gente está acostumbrada a que aumente el caudal de sus vecinos eternos: los ríos. Año tras año, en forma regular, los desbordamientos provocan pérdidas de ganado y tierras de cultivo; pero solamente en esporádicas ocasiones se han registrado muertos por estos fenómenos naturales, como lo sucedido hace cuatro años, cuando tres personas perecieron ahogadas…

En temporada de lluvias es común que la presa de Tenampulco abra sus puertas para desahogar. La medida preventiva es advertida con anticipación a los lugareños; sin embargo,   el pasado cuatro de este mes un aguacero sin precedentes -dijeron- obligó la evacuación de    700 personas de la junta auxiliar de Arroyo Zarco y las colonias Morelos y parte de El Palmar.    Los ríos Zempoala y Apulco se desbordaron y prácticamente cercaron esos tres sitios.”

 

De acuerdo con los expertos, la crecida de estos ríos obedece a cambios meteorológicos propios de la región. El movimiento de las aguas, su reencauzamiento es producto de la “juventud” de estos ríos. Viendo la actividad meteorológica desde la perspectiva histórica de la región, lo ocurrido durante el periodo de huracanes de 1999 no tiene nada inusual. La única variante en este fenómeno meteorológico, el cual generó el desastre, fue la población aledaña a los ríos y a los cerros. Los asentamientos humanos propios del desarrollo económico de la región eran vulnerables y no resistieron el embate meteorológico.

Actualmente se cuenta con un instrumento político que puede ser utilizado para la prevención de desastres. Esta herramienta es el ordenamiento territorial, el cual sirve, a través de la planificación, para ordenar, mediante decisiones, consensos y negociaciones, un desarrollo sostenible del territorio en cuestión. En la elaboración de esta planificación se toma en consideración los elementos geológicos, el clima, la hidrología, entre otras cosas, que directa o indirectamente afectarán el desarrollo económico y social del área territorial.  Un resultado de estos estudios es el poder definir qué parte del territorio será utilizado como área urbana y cuál se mantendrá para uso rural. Dadas las condiciones económicas imperantes en México y en otros países el área urbana siempre va en expansión, por lo que su desarrollo implica un reto para la comunidad. Como comentario al calce, pareciera lógico pensar que no se debe construir en el cauce de un río que está seco, sin embargo, es muy común leer noticias que informan sobre las personas que han muerto porque al vivir en el cauce del río no pudieron salir cuando este volvió a tener agua como consecuencia de lluvias intensas. Situaciones como ésta obligan a mantener los planes de desarrollo establecidos en el ordenamiento territorial.

El sembrar la tierra o el construir una vivienda no necesariamente sigue la lógica del tipo de suelo que se utiliza, en muchas ocasiones es la necesidad lo que lo determina, o, la modificación artificial, ya sea de la semilla o del suelo, lo que permite utilizar el territorio para fines no propicios. El conocimiento que el ordenamiento territorial aporta sobre el territorio debe ser utilizado para la prevención de desastres, evitando que éste se utilice de manera riesgosa.  

Varios de los municipios de la Sierra Norte cuentan con su ordenamiento territorial, esto no quiere decir que sus problemas se ambientales o de desarrollo sustentable están resulto. Probablemente, los municipios que cuentan con un ordenamiento territorial, probablemente, apenas están conociendo los problemas que van a enfrentar. Por ejemplo, en los últimos 20 años la población ha crecido en casi un 50 por ciento, hoy se habla de la zona metropolitana de Teziutlán y, tanto la inversión estatal como la federal, han transformado el sistema de carreteras en esta región.

 

Pobladora de la Sierra Norte

Tras las lluvias de octubre de 1999 / Imagen: Rafael García Otero (archivo de La Jornada de Oriente)

 

Ningún programa de reforestación podrá mitigar los daños a la flora local una vez inicien las minas a cielo abierto. Las comunidades han logrado exponer satisfactoriamente el peligro que se avecina: los proyectos de muerte, las hidroeléctricas para satisfacer las necesidades de las compañías mineras, la resucitación del sistema ferroviario y el desplazamiento de la población de su lugar de vivienda. Pero, esto no ha sido sufriente para detener la estrategia extractivista que el Estado-gobierno mantiene en la zona.

No es difícil llegar a conclusiones, sin embargo, haremos una breve reflexión. La geología, la hidrología, la orografía, la fisiografía y el clima de Sierra Norte de Puebla no ha variado desde el Holoceno, segunda época del Cuaternario que comenzó hace unos 12 000 años y continúa en la actualidad. Las variaciones han sido mínimas y éstas podrían ser adjudicadas a su paisaje: riscos, barrancas, cauce de los ríos, pero todo se mantiene casi igual que hace miles de años. Por lo que podemos inferir que, muy probablemente, seguiremos enfrentando fenómenos meteorológicos extremos, las depresiones tropicales continuarán año con año y la población tendrá que estar alerta cuando esto ocurra. Lo que no podemos entender es el porqué, en aras de obtener un aumento en producto interno bruto, se ponga en peligro la vida de decenas de miles de personas. Pareciera que es más importante el crecimiento económico que la vida del Ser Humano.

 

 

[i] Alcántara-Ayala, I., 2004, Hazard assessment of rainfall-induced landsliding in Mexico: Geomorphology, 61 (1-2), 19-40. (tomado de Lugo-Hubp J., Zamorano-Orozco1 JJ., Capra1 L., Inbar M., Alcántara-Ayala I., 2005, Los procesos de remoción en masa en la Sierra Norte de Puebla, octubre de 1999: Causa y efectos, Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, v. 22, núm. 2, 2005, p. 212-228)

[ii] Ibid. Alcántara-Ayala, I., 2004 (tomado de Lugo-Hubp J., Zamorano-Orozco1 JJ., Capra1 L., Inbar M., Alcántara-Ayala I., 2005, Los procesos de remoción en masa en la Sierra Norte de Puebla, octubre de 1999: Causa y efectos, Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, v. 22, núm. 2, 2005, p. 212-228)

[iii] Capra, L., Lugo-Hubp, J., Borselli, L., 2003a, Mass movements in tropical volcanic terrains; the case of Teziutlán (México): Engineering Geology, 69, 359-379.

[iv] Ibid. Capra, L., Lugo-Hubp, J., Dávila-Hernández, N., 2003b

[v] Ibid. http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2009/10/05/puebla/perfil.pdf.

[vi] Martínez M., Sánchez G y Campos G., 2005. “La industria maquiladora de exportación en el estado de Puebla”, en Modelos de producción en la maquila de exportación. La crisis del toyotismo precario. Enrique de la Garza (coord.) UAM/Iztapalapa y Plaza y Valdés Editores.

[vii] Ibid. http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2009/10/05/puebla/perfil.pdf

[viii] https://www.jornada.com.mx/1999/10/09/se.html

[ix]Programa Municipal de Desarrollo Urbano Sustentable de Teziutlán, Puebla 2018-2021, http://teziutlan.gob.mx/Archivos/ContenidoNavegacion-22348.pdf

[x] https://www.autlan.com.mx/negocios/autlan-manganeso/planta-teziutlan/

[xi] Juan Herrera Herbert, 2006, Método de minería a cielo abierto, Universidad Politécnica de Madrid, https://www.academia.edu/23064038/METODOS_MINERIA_A_CIELO_ABIERTO

[xii] http://fueradecrucitas.blogspot.mx/2009/01/national-geographic-publica.html

[xiii] http://www.youtube.com/watch?v=L025uoGXHsU.

[xiv] Ricardo Carrere (coordinador internacional del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, WRM), Minería, Impactos sociales y ambientales, Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales, Impreso en I. Rosgal S.A. Dep. Legal 330344/04

https://wrm.org.uy/es/files/2013/04/Mineria_Impactos_sociales_y_ambientales.pdf

[xv] Oficio No. SGPA/DGIRA/DG/ 07048

[xvi]http://municipiospuebla.mx/nota/2017-01-16/teziutl%C3%A1n/clausuran-simb%C3%B3licamente-planta-de-minera-autl%C3%A1n-en-teziutl%C3%A1n

[xvii]Bastidas-Orrego LM., Ramírez-Valverde B., Cesín Vargas A., Juárez Sánchez JP., Martínez Carrera D., Vaquera Huerta Humberto, 2019, Las comunidades de la Sierra Norte de Puebla, México, frente a los megaproyectos de minería, Revista de El Colegio de San Luis • Nueva época • año IX, número 18 • enero a abril de 2019 • El Colegio de San Luis ISSN-E: 2007-8846 • DOI: http://dx.doi.org/10.21696/rcsl9182019899 • ISSN IMPRESO:1665-899X

[xviii] Secretaría de Economía y Servicio Geológico Mexicano (2016). Panorama minero de Puebla, diciembre 2016. Ciudad de México, México: Secretaría de Economía, Servicio Geológico Mexicano.

[xix]SIAM (Sistema de Administración Minera) (2016). Cartografía minera. Recuperado de http://www.cartografia.economia.gob.mx/cartografia

[xx] Ibid SIAM

[xxi] https://almadenminerals.com/espanol/sobre-ixtaca/

[xxii] DOF: 01/04/2010, ACUERDO por el que se determina la circunscripción territorial de los organismos de Cuenca de la Comisión Nacional del Agua.

[xxiii] Regiones Hidrológicas, http://www.conagua.gob.mx/atlas/ciclo09.html

[xxiv] DOF: 11/11/2011, ACUERDO por el que se actualiza la disponibilidad media anual de las aguas superficiales en las cuencas hidrológicas Río Tuxpan, Río Cazones, Río Tecolutla, Río Nautla, Río Misantla, Río Colipa y Llanuras de Tuxpan, mismas que forman parte de la subregión hidrológica Norte de Veracruz de la región hidrológica número 27 Norte de Veracruz.

[xxv] Diagnóstico Socioeconómico Ambiental para el Ordenamiento Territorial de la Subcuenca Hidrológica del Río Apulco, Antología de Estudios Territoriales, Fomento de los estudios territoriales en Iberoamérica, Segunda Parte Desarrollo Regional, Urbano y Ambiental, (CFE.  Prontuario de Datos Técnicos, 1977).