Rolando García (1919-2012) fue un destacado científico argentino especializado en los campos de la físico-matemática y la meteorología, pero también en la filosofía y la epistemología, ampliamente conocid sobre todo por su aportación a la teoría de los sistemas complejos.
Rolando García. ciencia y compromiso / Imagen: cortesía de Lav Vangardia Digital
Víctima de dos exilios, García terminó radicando en México donde fue coordinador del programa de Investigación Epistemológica de la Ciencia y Sistemas de Información y Comunicación del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Pero el trabajo como funcionario público y en la universidad no fue la única rama donde podemos hallar el legado de Rolando García, que no se limita al conocido episodio policial de esa noche de 1966. Fue uno de los primeros meteorólogos del país y desarrolló, junto con Piaget y en obras propias, una epistemología de lo que llamaría “los sistemas complejos”, en la que aborda el problema de definir qué es un sistema, qué significa que sea complejo, el rol central del marco epistémico y la necesidad de la interdisciplina. Para él, era fundamental entender los problemas sociopolíticos, de los cuales no estaban exentos los ambientales. El trabajo interdisciplinario, entonces, se vuelve nuclear. (Sargiotto, E. Rolando García, el conocimiento y el esplendor de la universidad, 2 de noviembre del 2019)
Algunas de sus obras en español se encuentran disponibles en este enlace de la Comunidad de Pensamiento Complejo. Tanto su obra como su legado han sido de capital importancia en América Latina.
¡La naturaleza se declara inocente! La sequía y el hombre El caso de estudio de 1972 Volumen 1: Rolando V . García (con una sección sobre variabilidad climática por J Smagorinski)
Desde el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) quisimos presentar una selección de fragmentos de La sequía y el hombre, una obra esencial para comprender la dimensión social de los eventos climatológicos extraordinarios que han derivado en catástrofes varias y que Rolando García investigó en el caso particular de la hambruna del Sahel, la región subsahariana de África, que estuvo en la mira mundial en 1973 por los devastadores efectos de una sequía que inició en 1968.
Los resultados de aquella coyuntura socio-climática fueron, hasta inicios de la década de 1980, alrededor de 100 mil muertos, 750 mil dependientes en ayuda alimentaria y 50 millones de afectados, aunque el efecto mediático no fuera tan impactante como sucedió en las hambrunas de Biafra o Etiopia.
Víctimas de la hambruan en Nigeria, 1973 / Imagen: cortesía de la UNESCO
En la segunda mitad de los setenta, el IFIAS (International Federation of Institutes of Advanced Studies) encargó a Rolando García el mayor estudio de caso jamás otorgado a un científico latinoamericano. El resultado en tres volúmenes se llamó La sequía y el hombre. Estudio de caso de 1972 y se puede considerar un parteaguas en el tratamiento analítico de un fenómeno extremo de alto impacto social.
Centenares de páginas que resumen una ambiciosa investigación interdisciplinar sobre la relación entre el clima y el hombre en la región que engloba los estados de Cabo Verde, Senegal, Mauritania, Gambia, Burkina Faso (Alto Volta hasta 1984), Nigeria y Chad -aunque los efectos de la prolongada sequía se resintieron también en zonas aledañas de Nigeria, Gambia, Camerún, Ghana, Togo, Dahomey, Etiopía, Kenia, Somalia y Sudán.
Aún hoy en día la atribución de causalidades integra, bajo el contenedor multiusos del cambio climático, un conjunto de causas complejas atribuibles a una larga secuencia de estrategias políticas, económicas y sociales -de la herencia colonial al mercado mundial de alimentos- que afectan a las poblaciones de forma mucho más extrema que las variabilidades en las precipitaciones de una región que ha lidiado con estos fenómenos desde hace siglos.
En este extracto, así como en los tres volúmenes completos que el Cupreder pone a disposición en su sitio web, se resume un marco referencial que define las línea de investigación y trabajo de este centro. No hay desastre alguno -sismos, inundaciones, sequías o de cualquier otro tipo- que pueda explicarse a partir de un solo evento natural ya que la causa principal que define el impacto es el desequilibrio interno en la sociedad que se hace presente y activo a través del desastre concreto.
No hay diagnóstico ni resolución posible sin un análisis que rehúya aquello que Rolando García y su equipo definieron bajo el nombre de animismo climático, según el cual la humanidad expía sus transgresión contra la naturaleza a través del sacrificio de vidas y bienes durante los eventos extremos.
Mujeres subsaharianas en el siglo XXI / Imagen: cortesía del Banco Mundial
Contra las verdades pseudoreligiosas, una ciencia critica y sistémica que determine, con precisión, aquello que algunos hombres hacen contra otros hombres es lo que buscó el equipo interdisciplinar de Rolando García en la segunda mitad de la década de los setenta. Y porque es una herencia de orgullo y reflexión para aquellos que vivimos en países de habla castellana su singular investigación, nada mejor que recuperar los mejores fragmentos y los textos completos de Drought and Man a la espera de la edición digital de esta obra, escrita originalmente en español
Breve contexto histórico de una obra fundamental perdida en el olvido
Advertencia previa: Los materiales originales en español que formaron la trilogía de Drought and Man: The 1972 Case History se encontraron entre los papeles de la donación que Emilia Ferreiro, viuda de Rolando García, hizo a la UNAM y “fueron pasados a formato digital para su posterior edición”
Palabras iniciales de Emilia Ferreiro (González, 2019) en el libro ¡No está muerto quien pelea! Homenaje a la obra de Rolando V. García Boutigue
Durante el primer exilio, en la sede de Ginebra de la Organización Meteorológica Mundial (WMO por sus siglas en inglés), Rolando cumplió un rol decisivo en la organización e implementación del programa GARP (Global Atmospheric Research Programme) primer monitoreo global de la atmósfera utilizando satélites meteorológicos. (Pg. 18)
Dar clic en la imagen para leer el libro en pdf
Durante el segundo exilio en Ginebra su trabajo principal fue una propuesta de IFIAS (International Federation of Institutes of Advanced Studies). En su calidad de especialista en estudios de física atmosférica y por la reputación ganada con el GARP, fue requerido para resolver una pregunta de alto impacto climatológico y social: ¿las terribles sequías que sufrió el Sahel africano en los años 1960 corresponden a fenómenos cíclicos predecibles desde el punto de vista meteorológico?
IFIAS esperaba una respuesta desde el saber acumulado por la física de la atmósfera, pero Rolando sospechaba otra cosa y logró articular un impresionante equipo de expertos multidisciplinario y multinacional que concluyó, en un conjunto de tres polémicos volúmenes, que Nature was not guilty, o sea, la naturaleza no es culpable de los fenómenos observados: la interacción entre los modos tradicionales de producción y los modos colonizados de intervención generan condiciones sobre las cuales se insertan ciertos fenómenos climatológicos, los cuales no crean sino que sólo magnifican lo que fue condicionado por situaciones socioeconómicas ajenas al fenómeno climatológico. Fue una notable experiencia científica que tendió puentes entre las ciencias exactas y las sociológicas. Tuvo mucho que ver con lo que Rolando impulsó luego en México.
México
Instalado en México, Rolando creó la Sección de Metodología y Teoría de la Ciencia en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav). Algunos años después, don Pablo González Casanova, creador y director del CEIICH, advirtió la importancia del trabajo de Rolando para la sólida fundamentación epistemológica de un centro de investigación interdisciplinaria. Fue así como Rolando se instaló en el CEIICH de la UNAM donde dirigió un seminario permanente de Epistemología e Historia de la Ciencia hasta a su muerte y donde culminó su Teoría sobre Sistemas
Complejos e investigación interdisciplinaria. El libro Sistemas complejos, editado por Gedisa en 2006, da cuenta de más de 20 años de trabajo de campo en diversas regiones de África y América Latina y profundizadas en los programas sobre desarrollo sustentable que dirigió, primero, en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y luego en la Sección de Metodología y Teoría de la Ciencia del Cinvestav. (pg. 20)
Traducción de fragmentos destacados de La naturaleza se declara inocente, de Rolando García
Dar clic en cada imágen para leer alguno de los tres volúmenes
Introducción general
Las interrelaciones entre el clima y los sistemas productivos se vuelven mucho más complejas en el caso de anomalías pronunciadas en algunos parámetros hidrometeorológicos que conducen a los llamados “desastres naturales" o "catástrofes naturales".
En este caso, la relación entre la deficiencia de agua y la producción no bastan para explicar la catástrofe. Porque los desastres naturales no son fenómenos físicos. Son un fenómeno social inducido por eventos físicos. Uno de los principales objetivos de este informe es demostrar que esto es así. (Pág. XIII)
Lo que querían los financiadores, lo que descubrieron los científicos
La propuesta de IFIAS de estudiar en detalle lo que sucedió con el clima mundial en los primeros años de la década de 1970 (particularmente en 1972) fue motivada por una seria preocupación por lo social, los acontecimientos económicos y políticos que provocaron mucho sufrimiento humano en diversas partes del mundo y una crisis alimentaria mundial. Se suponía que los problemas eran los efectos de anomalías climáticas (sequías) que ocurrieron simultáneamente en varios continentes. (Pg. XIII)
Unos meses después del inicio del proyecto, una imagen completamente diferente comenzó a surgir. Poco a poco nos fuimos conveniendo de que el papel de la sequía en ese el período fue mucho menor de lo que se suponía; que la naturaleza del Sahel, de las sequías y los eventos sociales mencionados anteriormente estaban lejos de ser una simple relación de causa-efecto; que, en algunos casos, las referencias a la sequía con el fin de explicar ciertos acontecimientos no estaban en absoluto justificadas; que, en otros casos, la sequía fue solo un detonante de eventos que habrían ocurrido, tarde o temprano, sin una perturbación climática. (Pg. XIII)
Contra la lectura apocalíptica del clima
Quizás por su carácter ineludible, el clima también se ha convertido en uno de los principales temas de discusión del mundo contemporáneo, a menudo utilizados como “explicación" de situaciones que de otra manera no podrían ser fáciles de explicar. Es demasiado fácil fijar la culpa de los males sufridos por una gran parte de la humanidad, en primer lugar, a la fluctuación del clima y luego a los otros tres jinetes del apocalipsis contemporáneos: la explosión demográfica, la contaminación ambiental y la desertificación de suelos.
El clima es el cuarto factor fatal generalmente invocado en estos cuatro "jinetes del Apocalipsis", espectros que recorren el camino de hombre, amenazando con arrastrarlo a un abismo del que no hay retorno. La tesis es que las "fuerzas naturales" incontrolables y violentas, junto con el excesivo impulso humano de reproducirse, sirven para acelerar el día en que, de forma ineludible, nos alcanza el destino de la pobreza y la muerte (Pg. 3).
Introducción
Los "cuatro jinetes" fueron invocados. No hay duda de que el clima, o más exactamente una fluctuación climática, fue uno de los factores directamente responsables: a partir de 1968 hubo una prolongada sequía en el Sahel, que se extendió a África Oriental en 1973.
Pero ha habido otras sequías similares en el pasado y sus consecuencias no han sido tan dramático. ¿Por qué era esta tan seria? Se proporcionó una explicación añadiendo las otras tres figuras apocalípticas: destrucción del medio natural; el suelo agotado por un número grande de animales, el "pastoreo excesivo" que aceleró la desertificación; y, por supuesto, la demografía como infalible presión.
Hay muchos informes, libros y publicaciones oficiales producidos por conocidos investigadores y publicado por instituciones autorizadas que explican las causas del desastre subsahariano de 1972 en esta línea: la naturaleza, con sus leyes inmutables, y el hombre, el “pecador” (por ejemplo, la destrucción sin sentido de su propio entorno). Aportaremos pruebas considerables de que se trata de una muy incompleta representación. (Pp. 3-4)
Las generalizaciones inductivas sobre el cambio climático
Atribuimos lo incompleto de esta representación a la voluntad de tomar cifras autorizadas sobre alimentos y población, por ejemplo, a su valor nominal, y a la voluntad de razonar a través de series lineales de interpretación hasta que se llega a una conclusión que parece estar de acuerdo con el sentido común. Usamos el término “generalización inductiva” para describir este tipo de interpretación. Nuestra crítica es que el intérprete está tentado a detener el análisis y a hacer interpretaciones demasiado limitadas. (Pág. 4)
El animismo climático (expiar las calamidades naturales con sacrificios)
Se produce una calamidad natural, como una inundación, una sequía, una erupción volcánica o una plaga porque el hombre es culpable de alguna transgresión contra las reglas del orden y las necesidades de los dioses, es decir, el hombre peca. La característica de este nivel de explicación es que, directamente, un hombre, o una tribu, peca; la ira se dirige rápidamente sobre el perpetrador. La expiación elimina el efecto. La posterior expiación y observancia del ritual previenen su recurrencia Para mayor comodidad en nuestra discusión, llamaremos a esto una interpretación de primer nivel (animista) sobre cómo funciona la naturaleza. (pág. 5)
Refutar el modelo apocalíptico...
Nuestro estudio ha llegado a conclusiones que son esencialmente diferentes del modelo “apocalíptico”. Las diferencias son fundamentales, y se refieren a tres factores básicos (Pg. 6):
- diferimos en la identificación de los hechos sobre la base de los cuales la situación se describe;
- diferimos en la determinación de las cadenas causales sobre los cuales se intenta explicar las "causas de la situación actual";
- por último, no compartimos el mismo "marco conceptual" dentro del cual los hechos son detectados, las causas analizadas y los fenómenos explicados. (Pag. 7)
...Pero tampoco aceptar el modelo conspirativo
Por lo tanto, debemos enfatizar que no estamos cayendo, como reacción, en lo que se llama el "modelo conspirativo". Ciertamente, cuando rechazamos la idea de que los desastres naturales u otros eventos catastróficos no planificados son las razones fundamentales para la extensión de la desnutrición en el mundo, esto supone automáticamente que las causas deben ser encontradas en las acciones de los seres humanos. Sin embargo, no implica que (…) fuera planeado por grupos de personas, por instituciones o por gobiernos para que así sucediera.
El número de variables en juego, a nivel nacional e internacional, es tan alto, y sus interacciones son tan fuertes, que las situaciones cuidadosamente planificadas salen fácilmente de control. Hemos dedicado un capítulo completo a mostrar cómo sólo un análisis estructural puede aclarar el efecto combinado de esas interacciones. (pág. 52, capítulo 2)
La explicación causal de la sequía del Sahel es absurda
En 1973 miles de niños murieron en el Sahel. ¿Cuál fue la causa? Epidemias. ¿Y la causa de las epidemias? Desnutrición debido a la hambruna generalizada que resultó en la muerte de una gran proporción de los habitantes. ¿Y la causa de la hambruna? Una sequía muy prolongada que duró varios años. En este punto, la mayoría de las investigaciones sostienen que una explicación del fenómeno se halla en haber determinado la "causa natural".
Y aquí, la palabra "natural" se usa en sus dos significados aceptados: primero, como algo producido por "naturaleza"; en segundo lugar, de forma natural (lógica) derivada de las circunstancias del caso.
En investigaciones condicionadas por la lógica de lo que hemos llamado interpretaciones de segundo nivel (generalizaciones inductivas simples) el objetivo era, por lo tanto, descubrir el fenómeno natural, en este caso el clima, que originalmente podría ser responsable del desastre y demostrar que en realidad era "natural" (en el sentido de lógico,) que tal y tal causa produjera tal y tal efecto. Entonces, el caso se cierra: ¡Los niños del Sahel murieron a causa de la sequía!
Pero sucede que en 1976 también hubo una sequía en Gran Bretaña. Y creemos que nadie hubiera pensado que era "natural" para miles de niños británicos morir a causa de la sequía. La pérdida de incluso unas pocas docenas de niños hubiera sido nada menos que un escándalo. (pág. 9)
El marco ideológico define la interpretación
Insistimos en que esto no es un error metodológico. La metodología es simplemente una herramienta para el proceso de investigación, cuyo contenido surge de hecho de lo que puede llamar, en el sentido filosófico, un marco epistémico, o, en su sentido político, marco ideológico. Es sobre la base de estos marcos que las preguntas y las respuesta se formulan. En consecuencia, determinarán el alcance y limitaciones del estudio, así como la validez y aceptabilidad de las explicaciones obtenidas.
En ausencia de pruebas rigurosas de las disciplinas lógica-matemática y ante la imposibilidad de realizar un experimento crucial cuando hay hipótesis alternativas, el investigador social llega a sus conclusiones y decide sus recomendaciones de formas que reflejan implícitamente sus propios conceptos.
Qué es un marco de referencia
Las ciencias sociales tienen que utilizar una metodología que hace necesario trabajar con un conjunto de inducciones parciales, de abstracciones basadas en un experiencia histórica, de inferencias a partir de premisas no verificables. Como último recurso, la única "biela" posible es un cierto esquema sobre la sociedad, un concepto dado sobre el hombre y el mundo, una Weltanschauung específica. (pág. 10)
Contra la religión climática
Es desde esta posición que no estamos de acuerdo con las explicaciones que consideran que el clima debe ser "directa y exclusivamente responsable" de una serie de situaciones que afectan tanto las condiciones sociales en extensas áreas del mundo, como la economía mundial.
Los pseudo-hechos crean cadenas de causalidad que dotan de sentido común a la interpretación dominante de la realidad. Un clima particularmente desfavorable para la producción de alimentos (sequías que afectan a varios continentes), una creciente demanda de alimentos estimulada por el continuo crecimiento de la población y el aumento de la riqueza, han sido las supuestas razones de la crisis alimentaria que comenzó en 1972 y que dio lugar a la disminución de las reservas de alimentos y a la caída de los precios de los alimentos.
Actualmente, se hace referencia a un gran número de hechos en apoyo de tal argumento, y se proporcionan masas de datos para corroborarlos. Estos hechos se organizan a continuación en secuencias que tienen la apariencia de cadenas causales: las demandas inusuales de alimentos son el efecto de las malas cosechas y las presiones demográficas; estas demandas son la causa del aumento de las importaciones; estos, a su vez, son la causa de la disminución de las reservas de alimentos cuyo efecto son precios disparados, etc.
Sostenemos que cada afirmación individual en esta cadena es sólo un hecho parcial o un pseudo-hecho, es decir, es un insuficiente o un descripción distorsionada que explica una situación particular que era mucho más compleja de lo que se supone en estas cadenas causales. Los hemos llamado '*P-facts'. Nos oponemos a la inclusión de los hechos P y a la omisión de lo que consideramos hechos "objetivos" en estas cadenas causales. (pág. 51, capítulo 2)
Una explicación alternativa del hambre en el Sahel
Al mostrar que algunos eventos clave, que se presentaron como supuestos efectos de la sequía, fueron en realidad el resultado de decisiones económicas y políticas tomadas antes de que la sequía apareciera como un desastre natural mundial, se logrará la declaración de inocencia y, al mismo tiempo, se proporcionará una base para una explicación alternativa. A pesar de esto, hay una gran diferencia en las conclusiones a las que llegamos: mientras que el descargo de responsabilidad será concluyente, la interpretación alternativa puede no ser tan concluyente. Creemos, sin embargo, que la presunta evidencia es abrumadora. (pp. 61-62)
El informe del Club de Roma, o la estrategia de la escasez
La inestabilidad de los mercados monetarios alentó el movimiento de una gran masa de recursos del Sahel hacia los mercados de materias primas, introduciendo un factor de inflacionario 'exógena” con el desarrollo de transacciones especulativas en mercados de futuros.
El informe publicado por Meadows (1972), que advertía de una posible escasez en los recursos naturales, creó una atmósfera en la que la incertidumbre se convierte en un factor importante en los mercados: la mera posibilidad de una posible escasez cambia la parámetros de oferta y demanda debido a la caótica situación económica mundial.
Estos cambio de perspectiva, que convirtieron en más que probables los aumentos de precios, deben ser vistos en el marco del conflicto entre países avanzados. Hay que subrayar que la posición privilegiada de los Estados Unidos como importante productor de una amplia gama de productos básicos y un operador importante en otros permite a este país ejercer una influencia decisiva en las transacciones del mercado, en contraste con la relativamente débil posición de otros países avanzados.
De ahí el desarrollo de un "clima de escasez" en los mercados de materias primas, lo que fomentó expectativas inflacionarias que podrían ayudar a Estados Unidos en su lucha por recuperar la hegemonía mundial: lo cual permitiría a este país mejorar su propio equilibrio en la balanza de los pagos y perjudicar a otros países avanzados. (pág. 87)
El choque de la austeridad y el fin de las mercancías baratas
La fuerte reacción de los países avanzados ante el cambio de política de la Estados Unidos, la posterior tendencia a la baja en la producción a lo largo de las naciones avanzadas del mundo y la amenaza que representan los países del Tercer Mundo al llegar a acuerdos para unificar su acción en los mercados de materias primas, exige una revisión del comportamiento de los países avanzados en la escena internacional, así como en los asuntos internos.
El fin del auge de las materias primas es el resultado combinado de la consciencia en los países avanzados de que la inflación podría llegar a ser incontrolable, así como de los límites impuestos por las características de mercado de cada producto en particular.
Sin embargo, el auge de las materias primas tuvo dos consecuencias duraderas importantes. En primer lugar, se volvió desenfrenado a principios de la década de 1970 y llevó a la imposición de políticas económicas más restrictivas por parte de los gobiernos de los países avanzados.
Estos tendieron a usar el argumento del carácter internacional de la inflación para frenar salarios y demandas, alegando que es imposible controlar las subidas de precios de cualquier otra manera. Las tácticas moderadas adoptadas por los sindicatos muestran que este argumento está teniendo su deseado efecto ideológico. (pág. 92)
Ejemplo de la causalidad forzada entre escasez de alimentos y control de población
Tal es el caso, por ejemplo, del análisis autorizado sobre "Problemas alimentarios mundiales y prospectiva", realizado por el conocido economista agrícola D. Gale Johnson. Bajo el subtítulo "Reducción de la tasa de natalidad" se encuentra la siguiente afirmación:
"Se debe alentar a los gobiernos de los países en desarrollo a tomar en cuenta que no puede haber mejoras significativas en el suministro de alimentos per cápita sin disminuciones en las tasas de natalidad y reducciones en las tasas de crecimiento de la población. A menos que sus tasas de natalidad se reduzcan, la mayoría de los esfuerzos que están haciendo para mantener una tasa del crecimiento en la producción de alimentos del 3 por ciento anual solo proporcionará (…) el nivel actual de consumo de alimentos para mucha más gente". (Pág. 111)
Ideas que luego adopta la ONU en conferencias internacionales y se resumen así:
La visión actual, tan enérgicamente representada por Roger Revelle, y para la cual no encontramos ningún apoyo factual, equivale a lo siguiente: Los países en desarrollo no pueden producir suficientes alimentos para nutrir a su población. Tampoco pueden importar de los países ricos porque son pobres. Por lo tanto, tienen que recurrir a formas extraordinarias de producir más. La alta tecnología agrícola es la respuesta. (Esto aparece en la página 1127 y estamos parafraseando, no citando.) Estos cuatro postulados básicos son injustificados.
La sobrepoblación y el hambre: definiciones contra el consenso neomaltusiano
Dicho todo esto, estamos en condiciones de formular el problema de la carrera de población-alimentos en términos más realistas. Tal vez sería prudente comenzar por aclarar lo que no queremos dejar implícito con nuestro análisis.
En primer lugar, no negamos que el crecimiento de la población es un problema que debería preocupar seriamente a la humanidad en su conjunto y especialmente a algunos países en desarrollo.
En segundo lugar, reconocemos (pg. 118) el hecho de que la presión demográfica es un factor importante a considerar en la explicación de procesos como la escasez de alimentos, el desempleo, la desertificación, la insuficiente cobertura educativa, etc., en algunos lugares y algunos períodos de tiempo.
En tercer lugar, aceptamos el hecho de que, si las condiciones actuales continúan, las predicciones apocalípticas de los neomaltusianos pueden materializarse en un futuro no muy lejano.
Lo que rechazamos específicamente es la idea de que el crecimiento de la población es la causa, o incluso una causa, de la escasez de alimentos para los países en desarrollo, que la malnutrición y las hambrunas son producidas por esta; que, en definitiva, cualquiera de las catástrofes sociales originadas por sequías, inundaciones, desertificación podría explicarse a partir de los problemas que plantea la explosión demográfica.
Nuestra posición es que, en todos los casos, la presión demográfica no es más que un agravante, una carga adicional y, a veces, un desencadenante de inestabilidades internas ya presentes en un sistema social (cf. Capítulo 5).
Juntando lo que aceptamos con lo que rechazamos en el "problema de la población", la conclusión obvia es que al proclamar el control de la población como la recomendación más importante que debe hacerse a los países en desarrollo (véase la declaración de Johnson citada anteriormente) todo el problema se desenfoca.
Uno puede o no estar de acuerdo con la opinión de que la riqueza trae consigo el autocontrol automático de las tasas de natalidad. Si es cierto, el problema se resolverá una vez que se resuelvan los demás problemas que afectan a los países en desarrollo. Si no es cierto, los gobiernos interesados requerirán alguna acción específica.
Pero, en cualquier caso, la llamada planificación familiar no puede ser el punto de partida de ningún intento serio de resolver los problemas de los países o regiones socialmente atrasados del mundo. Tienen que ser considerados después o, con suerte, jamás. (pg. 119)
El “Enfoque tipo Cruz Roja” (ECR), inútil e hipócrita
No es de extrañar que las medidas que se suelen proponer para hacer frente a ciertas condiciones críticas -cuando la situación se deteriora más allá de los límites que el sentido de la decencia aceptado por los estándares internacionales puede permitir- no sean más que paliativos. Hemos acuñado la expresión "Enfoque tipo Cruz Roja" (ECR, para abreviar) para designar este tipo de medidas. La expresión es sólo descriptiva y de ninguna manera despectiva.
El ECR puede proporcionar un valioso conjunto de instrumentos para ayudar a salir de emergencias graves, para ayudar a las personas in extremis. Nuestra crítica es doble. En primer lugar, este enfoque solo proporciona analgésicos. Todos los que sufren de dolor de muelas bendicen los analgésicos. Pero las caries profundas en un diente empeorarán, no mejorarán, si solo se aplican analgésicos.
Por ejemplo, en el ejemplo anterior, una vez que se acentúa la inestabilidad del sistema, el ECR puede ayudar a algunas personas, pero no detendrá, ni siquiera ralentizará, el deterioro del sector social en cuestión. Esta es una razón estructural por la cual el ECR puede ser, en el mejor de los casos, de valor limitado.
En segundo lugar, el ECR, al aplicarse internacionalmente, no es más que una expresión de programas de ayuda que no cuentan con los mecanismos adecuados para actuar con prontitud y eficacidad. No están diseñados específicamente para ayudar a los países, aunque logran esta tarea en algunas ocasiones. Como se argumenta en otra parte (…) son una parte integral de la política exterior de cada país. Como tales, están dirigidos por consideraciones políticas y económicas, subordinando las motivaciones humanísticas a ellos.
En este sentido, la historia de anteriores hambrunas inducidas por la sequía es inequívocamente clara al mostrar cómo la ayuda puramente motivada humanísticamente llega demasiado tarde, o nunca, o a tiempo, pero apenas en las cantidades requeridas, o se desperdicia debido a la mala gestión. Sahel 1973 es un patético ejemplo de esto. La situación difiere cuando hay razones políticas que empujan a los donantes a proceder de manera rápida y eficiente. (pg. 122)
El triage, otro planteamiento neomaltusiano
Una actitud típica del ECR maltusiana considera que a menos que haya una forma drástica de controlar la población, no se puede hacer nada, excepto ayudar a algunas personas en situaciones de emergencia. La forma extrema de esta posición llega a sugerir un mmétodo de "triage". Este método fue inventado por los servicios de salud militares en condiciones de guerra y se aplicaba, de forma generalizada, cada vez que la cantidad de heridos excedía la capacidad de la infraestructura médica disponible. En tales circunstancias los heridos debían dividirse en tres categorías:
(a) aquellos que iban a sucumbir independientemente de cualquier cantidad de cuidado;
b) los que sólo debían sobrevivir si se les prestaba una atención adecuada; y
c) los que iban a lograr sobrevivir de todos modos.
La ayuda solo se daba los de la segunda categoría.
Los países, y las sociedades dentro de ciertos países, deben dividirse, de acuerdo con esta vista, en tres categorías correspondientes. Sólo el segundo debe recibir alguno "ayuda". (Pág. 125)
Las causas del desastre subsahariano: el desencadenante colonial
La alteración más importante en la vida económica de los territorios subsaharianos bajo el poder colonial fue, sin duda, el aumento de los mercados agrícolas y pastoriles y la monetización del comercio. Los mercados, como tales, prolongaron las prácticas tradicionales de intercambio establecidas en tiempos muy tempranos. Además de la introducción del dinero, la colonización incorporó algunas características nuevas con consecuencias de largo alcance. Las especializaciones profesionales y étnicas, particularmente en metalurgia y textiles, fueron destruidas o reducidas a un papel subsidiario orientado al mercado turístico.
Algunas curtidurías hausa desaparecieron, otras se mantuvieron para producir cuero curtido para empresas europeas. Además, las antiguas redes de intercambio fueron destruidas y reemplazadas por nuevas redes que estaban orientadas a las rutas de suministro desde la Francia metropolitana.
Así, una red regional e interregional coherente para la circulación de mercancías simplemente desapareció. Cortar el territorio imponiendo fronteras arbitrarias y orientando el comercio hacia centros administrativos terminó el trabajo. El establecimiento de aduanas en las fronteras era, por supuesto, una medida adicional. (pp. 187-188)
Como ya se ha dicho, esta alteración fundamental de las redes comerciales tuvo lugar junto con la implementación de una política de extorsión y restricciones que dio lugar a las siguientes prácticas:
—Requisición de productos. Los precios pagados fueron tan bajos como un tercio o un cuarto de los precios corrientes. La cantidad se fijó antes de la cosecha, sobre la base del área sembrada con cultivos. Esto llevó a un tipo simple de especulación: los agricultores tenían para comprar, a veces el mismo cereal, a precios mucho más altos.
—Requisa de personas, permitiendo a la administración francesa utilizar cualquier mano de obra que considerara necesaria la negativa conducía a la prisión. Los casos más graves fueron las migraciones forzadas de trabajadores a las plantaciones en territorios costeros.
—Requisa de dinero. Las poblaciones subsaharianas estaban obligadas a contribuir a la reconstrucción de Francia después de la guerra de 1914-18 y a las víctimas de desastres en el sur de Francia el año de 1930, justo durante la grave hambruna en Níger.
—Impuestos. Ni las sequías ni las hambrunas ahorraron el pago de impuestos. Un informe del inspector de colonias Harranger (citado por Bonte), indica cuatro aumento de impuestos entre 1924 y 1928. En el último año de este periodo, la tributación ascendió a 40 a 50 kg. de mijo per cápita (en comparación con un consumo anual por capital de 150 a 200 kg).
El efecto más importante del colonialismo fue la transformación de los alimentos en mercancías. La circulación de alimentos entró en el sistema de circulación monetaria, sometido a las reglas capitalistas.(pg. 188)
El resultado final de esta tendencia es doble. Por un lado, "a través de la ruptura del tejido de la sociedad, se les ha despojado del control colectivo sobre las condiciones materiales de vida". Por otro lado, "el objetivo de la producción y circulación de bienes es menos la satisfacción de las necesidades destinadas a la subsistencia y el funcionamiento de los grupos sociales, como la creciente adquisición por parte de los individuos del muy necesario dinero". La relevancia de este análisis para comprender los efectos catastróficos de las sequías a partir de entonces es bastante evidente.
Como Bonte enfatiza, las hambrunas se debieron menos a la escasez de alimentos que a la falta de dinero para comprarlos. La ruptura de las relaciones sociales tanto a nivel doméstico como comunitario, incluidas las prácticas tradicionales de apropiación y uso de la tierra, dependió de algunos cambios fundamentales:
—El surgimiento de la propiedad privada de la tierra, debido en especial a la apropiación individual del suelo anteriormente colectivo.
—La confiscación de existencias y lugares de almacenamiento de tierras colectivas y sus apropiación por parte de los funcionarios administrativos, a veces en su propio beneficio.
—La disminución del tamaño de la unidad de producción nacional.
—La "liberación" de una considerable fuerza de trabajo migratoria, alimentando el aumento de la demanda de mano de obra de la costa y de la metrópoli.
Curiosamente, como Bonte explica claramente, la profunda disrupción de la estructura comunitaria por la monetización del mercado no implicaba un cambio del sistema productivo hacia un modo de producción capitalista. (pg. 189)
Las causas del desastre subsahariano: síntesis
Las contradicciones internas preexistentes dentro de todo ecosistema social se habían desarrollado en dos niveles diferentes:
a) La contradicción entre el sistema productivo y el medio ambiente natural que se desarrolló de manera irreversible una vez que los antiguos mecanismos de respuesta se rompieron. La disolución de las estructuras sociales tradicionales hizo imposible reproducir la antigua asociación entre el ecosistema y la sociedad.
b) La contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la organización de las relaciones de producción, con el resultado de que la producción se mantuvo precapitalista, mientras que el desarrollo capitalista del mercado implicaba la circulación de alimentos transformados en mercancía. La producción se fue estancando como resultado de la devaluación del trabajo agrícola que, como ya señaló, parece ser el elemento clave en la interpretación de la proceso que conduce a la degradación de todo el socioecosistema. (Pág. 191)
La degradación del ecosistema se debió principalmente a:
—abandono de la práctica del barbecho y recuperación de tierras marginales;
—extensión de los cultivos comerciales con empobrecimiento gradual de los suelos (Senegal y Chad);
—aumento de la deforestación como resultado de la recuperación de tierras y la urbanización (utilización de la madera para la energía);
—sobreutilización de las tierras de pastoreo, relacionadas especialmente con erróneas políticas hidráulicas y el abandono de las reglas tradicionales en la utilización del pasto;
—interrupción de la estrecha asociación entre las comunidades de pastoreo y agricultura comunidades con la influencia de refuerzo recíproco ya descrita.
(...)
El resultado fue un claro patrón de explotación de los estratos más bajos de la población, es decir, de aquellos que luego serán las víctimas de la hambruna. Las políticas económicas tendían hacia la extracción del excedente generado por las producciones agrícolas y su transferencia a los grupos que ocupaban el espacio urbano.
Desde esta perspectiva rechazamos el tipo de análisis realizado por los simpatizantes. de la "opinión oficial", según la cual los efectos catastróficos de la sequía se deben principalmente a las limitaciones del medio natural, agravadas por el crecimiento desproporcionado de la población y el comportamiento irracional de la campesinos responsables del deterioro del medio ambiente.
Como Gambarotta señala acertadamente: "Este comportamiento del campesinado no es de ninguna manera 'irracional', sino resultado del hecho de que, confinado a un papel marginal en la sociedad, la conservación del medio ambiente no entra en su cálculo económico, centrado en el dilema de la supervivencia. Es la marginación del campesinado por parte del sistema social, y no el comportamiento del propio campesinado, la causa última de la destrucción del medio ambiente". (Pág. 192)
Juan Carlos Portantiero & Santiago Funes y la agricultura latinoamericana: el caso mexicano
"Extremadamente vulnerable ante cualquier 'catástrofe natural', México es un excelente ejemplo de la influencia significativa de tales factores "humanos" como la selección de políticas de Estado, la distribución del ingreso y, en resumen, todos y cada uno de los elementos que pueden incluirse bajo el concepto del patrón de “desarrollo” para el análisis de la recepción y procesamiento de desastres naturales.
Primera conclusión:
La explicación proporcionada por los autores para este panorama es bastante simple. Mientras la agricultura comercial floreció bajo la protección de la disponibilidad de crédito, capital, riego e infraestructura, la economía campesina experimentó un aumento en la descapitalización y una caída de la productividad. La carne, los huevos y la leche no son parte esencial de la dieta de la mayoría de la población, pero los frijoles y el maíz sí.
"Así, el papel del sector agrario parece cada vez más claro: producir para la exportación, alimentar bien al ganado y alimentar a las ciudades donde habita la población de ingresos medios y altos". (Pág. 207)
La gestión de riesgo solo aplica para la agricultura comercial a gran escala
La evidencia muestra que la mayoría de experiencias históricas incluyen reducir el coeficiente de riesgo para la agricultura comercial; en otras palabras, aumentar la tasa de acumulación en regiones agrarias capitalistas. Las zonas dependientes de la caída de lluvia, donde predomina las formas de producción de mercancía simple, no han recibido asistencia oficial contra los riesgos climáticos. (Pág. 207)
Las investigaciones de Oñate & Ortiz ("Centro de Ciencias de la Atmosfera" UNAM y UAM)
Las sequías no afectaron a Baja California ni al Bajío, con agroindustria consolidada, sino a Oaxaca. El estado de Oaxaca tiene un marcado contraste con las dos anteriores. En 1972 la sequía se percibió como un desastre. Los autores caracterizan esta región como un socio-ecosistema con condiciones de estabilidad muy marginales. La sequía desestabilizó el sistema e inició un proceso con graves consecuencias para la población, a todas luces desproporcionado en comparación con lo marginal del fenómeno físico. Encontramos aquí una clara ilustración, a través de ejemplo concreto y real, de la interpretación teórica planteada en el capítulo 6.
Lo que siguió después de concretarse la inestabilidad del sistema es el bien conocido patrón común.
—migración de una parte de la población rural a los centros urbanos;
—ayuda gubernamental a la región, con creación de puestos de trabajo para los desempleados (construcción de carreteras, presas, canales, etc.) y distribución de alimentos baratos (subsidiados) para las víctimas.
Los autores analizan las consecuencias de estos dos efectos. Ambos actúan en el misma dirección. Las migraciones a los centros urbanos generan mano de obra barata disponible para las industrias locales y empresas de servicios. Ayuda a mantener los salario bajos. Por otro lado, el beneficio de la "ayuda" gubernamental no va realmente a los campesinos. Una vez más, los alimentos baratos y la mano de obra subsidiada mantienen bajos los costos para aquellos que controlan la estructura de poder en la región. El resultado neto es un aumento de acumulación de capital. (pág. 208)
Clima y hombre: el cambio climático no produjo la hambruna del Sahel
Contexto:
Algunas especulaciones fueron aún más allá y uno encuentra declaraciones bastante definitorias, de fuentes autorizadas, advirtiendo sobre la "creciente evidencia de que el mundo está entrando un nuevo régimen climático". La prolongada sequía subsahariana fue considerada por algunos climatólogos como indicativos de tales cambios. (pág. 219, cap. 8)
Sobre el cambio climático
El proyecto consideró y descartó la afirmación de que estamos asistiendo a un período de profundos cambios climáticos. Tal afirmación se basa en análisis estadísticos de cambios de la temperatura atmosférica media. Aparte de las dificultades inherente al problema de la predicción climática, existen serias dificultades en llegar a un acuerdo sobre los cambios que ya se produjeron en la atmósfera en el últimos 30 años. Una encuesta de resultados, publicada por varios autores, muestra grandes disparidades en la definición de las variaciones a gran escala de la temperatura atmosférica.
El artículo de Smagorinsky en el capítulo 10 del presente volumen (…) apoya la conclusión que no parecen haber pruebas claras de que la amplitud de la variabilidad climática durante las últimas décadas es significativamente diferente de la variabilidad natural del siglo pasado. (pág. 219, cap. 8)
Los desastres son de raíz social, no climática
Los eventos climáticos per se no son la causa-raíz, en nuestros tiempos, de grandes desastres, hambrunas, o del aumento de la miseria. (Pág. 220)
Todos nuestros estudios de caso proporcionan evidencias confirmatorias de que las sequías, por más largas y graves que sean, no son la única, o incluso la causa principal. del desequilibrio interno en la sociedad. Simplemente revelan un desequilibrio preexistente. Tras el golpe de la sequía, la evolución está mucho más determinada por la estructura del propio socio-ecosistema que por la misma sequía. (págs. 219-220)
Dos tipos de vulnerabilidad
De acuerdo con este enfoque, una clasificación de los países o regiones del mundo, que tenga en cuenta sus tipos de respuesta a una situación de sequía, debería comenzar trazando una línea que separe a las sociedades frágiles (alta vulnerabilidad estructural) de las sociedades de baja vulnerabilidad estructural por el otro. En una sociedad de alta vulnerabilidad, la sequía desencadena una inestabilidad que está latente en el sistema. Los efectos directos de la sequía se ven amplificados por la liberación de estas inestabilidades.
En los casos extremos, es posible que no sea posible restaurar la situación pre-sequía, incluso si se lleva suficiente comida u otra ayuda de emergencia al lugar, una vez el sistema se aleja de sus precarias condiciones de "equilibrio", a menos que se introducen cambios estructurales en la propia sociedad. Una sociedad que tiene un nivel socioeconómico con eestructuras de baja vulnerabilidad es un sistema estable donde la organización tiene mecanismos de respuesta arraigados para superar los efectos de sequías cortas o prolongadas. (pág. 220)
Sobre el Co2 y el calentamiento global
1. Si se continúan quemando combustibles fósiles, seguirá aumentando el dióxido de carbono (CO2) en el atmósfera, lo cual, a su vez, es probable que conduzca al calentamiento (aumento del valor medio de la temperatura de la atmósfera terrestre). Cuánto sucederá esto, cuáles serán los cambios resultantes en la circulación general de la atmósfera, a qué escala los patrones de temperatura, nubosidad y precipitación a escala regional cambiarán, son asuntos que no podemos responder ahora. No compartimos la opinión de aquellos que predicen efectos catastróficos para la humanidad ante el tipo de cambios que pueden ocurrir. (pág. 221)
2. No importa cuán racionales y juiciosas puedan ser estas evaluaciones, no debemos engañarnos y creer que están comprobados los posibles efectos de un aumento del CO2. En referencia a los países en desarrollo, durante las próximas décadas los acontecimientos socioeconómico y político de África, Asia y América Latina son, y seguirán siendo, de tal magnitud que definirán el futuro de muchos de esos países, más abruptamente que cualquier cambio en las condiciones climáticas. (pág. 221)
En resumen, no es el cambio climático, sino el reparto del poder
Concluimos que las estructuras, es decir, la organización social; los sistemas políticos; el control de crédito y capital; los acuerdos de producción a gran escala, como las multinacionales de la agroindustria; las organizaciones intergubernamentales internacionales y sus burocracias, así como las "necesidades" de estas burocracias; los sectores de poder nacional, con sus burocracias y sus necesidades; los patrones y las fuerzas culturales; etc., desarrollado por los seres humanos en formas de vida social, política y económica, las que tienen un papel fundamental para juzgar "cómo funcionan las cosas", es decir, quién tiene acceso a los alimentos y otros elementos esenciales para una vida decente mínima, y quién no. (pp. 222-223)
Una ventana al decrecimiento, o al desarrollo lento
Toda la concepción del desarrollo tiene que ser revisada drásticamente. Los programas internacionales destinados a aumentar la participación de los países en desarrollo en el comercio y las finanzas mundiales, como los planes nacionales que establecen prioridades internas para desarrollo, no son más que pantallas para proteger o aumentar las actividades lucrativas de poderosas fuerzas económicas y políticas, a menos que puedan incluir en sus planifica el segmento de población marginada mencionado anteriormente. El precio a pagar es que pueda darse ser un desarrollo más lento (en el sentido convencional), así como un desarrollo más bajo
Sobre el producto interior bruto
Los gobiernos y las organizaciones que tienen el poder de decidir cómo se dirigen estos asuntos, así como los economistas que los asesoran o publican sus propios estudios sobre el desarrollo, podrían llegar a entender que los parámetros comúnmente utilizados en economía no tienen sentido cuando se aplican a la población marginada del Tercer mundo. Tarde o temprano pueden verse obligados a introducir valores no monetarios. en sus expectativas y planes. (pág. 223)
Otra clave; la exageración de las cifras
El hecho de que la malnutrición como causa de muerte rara vez se registre adecuadamente y ello tiene un doble consecuencia que no se puede exagerar. En primer lugar, la magnitud del problema permanece oculto. En segundo lugar, cuando hay un "desastre natural" como la sequía de Sahel, las muertes producidas por la desnutrición se vuelven demasiado obvias. Luego, se crea la tendencia a atribuir todas las muertes generadas por la malnutrición, y de hecho la misma desnutrición, al propio desastre natural. Por lo tanto, los efectos de los desastres naturales acaban exagerándose. (pág. 226)
El balance recursos-población
Existe una creciente convicción de que el aumento de la malnutrición en los países en desarrollo es causado por el crecimiento de la población y, por lo tanto, es responsable de la efectos catastróficos de las sequías u otros fenómenos naturales en algunas sociedades. Estos argumentos neomaltusianos han creado una gran alarma y han llevado a la conclusión de que no puede haber mejoras significativas en el suministro de alimentos per cápita en los países en desarrollo sin descensos en las tasas de natalidad.
Este informe sostiene que, incluso si la presión demográfica será, a la larga, un grave problema para la humanidad, no puede ser considerada responsable de cualquiera de las catástrofes nacionales o regionales de tiempos recientes, incluidos los de 1972. Se proporcionan ejemplos de países que a menudo se mencionan por sufrir escasez de alimentos, debido al exceso de población, que, sin embargo, son exportadores netos de alimentos incluso en períodos de hambrunas. (págs. 225-226)
Medidas propuestas en el reporte de Rolando García y su equipo (no a la Revolución Verde)
El objetivo principal de la investigación sería evaluar la viabilidad de planes regionales basados en medidas tales como:
a) Reestructuración de las economías regionales mediante una reducción progresiva de su dependencia de una economía de mercado.
b) Revalorización del trabajo agrícola y pastoril mediante una reapropiación de la condiciones materiales de producción y redefiniendo el sistema agrícola, ahora dirigido principalmente a crear un valor de cambio. Esta revalorización del trabajo agrícola y pastoril debe diseñarse sobre la base de un cambio en el concepto de productividad del sistema agrícola.
La productividad en este sector no debe medirse simplemente en términos de cantidades de producción (productividad relativa), sino que debe expresarse en términos de su contribución a la estabilidad del sistema (vulnerabilidad o resiliencia de sus estructuras).
Se ha sugerido el término "productividad estructural" para este concepto (véase el documento de F. Sabelli en el volumen 3 de este informe).
c) Reintroducción y mejora de diversos modos de organización productiva mediante la cooperación y la ayuda mutua en el trabajo agrícola. En el Sahel siempre jugó un papel importante, siendo quizás el factor principal en el proceso de reproducción social y económica en la región. Surgieron, históricamente, como medio para superar las limitaciones impuestas por el medio ambiente natural. (pág. 230)
Y una propuesta socialista: intervenir la agroindustria
A este respecto, la recomendación última, por utópica que parezca en las economías de libre mercado, aunque bastante lógica en las economías de planificación centralizada, sería la prohibición de utilizar parte de la producción básica de alimentos como un mercancía sometida a las "fuerzas del mercado". Las llamadas leyes de mercado no son leyes naturales como la ley de la gravitación o de la entropía creciente en sistemas cerrados más bien son el resultado de manipulaciones humanas de estructuras socioeconómicas luego convertidas en "leyes". (Pág. 232)
Adenda
Se consideró necesario un capítulo introductorio a la monografía de Smagorinsky para resumir el conocimiento actual sobre el sistema climático y vincularlo con los hallazgos específicos del Proyecto sobre las sequías de 1972. Stanley Ruttenberg, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (Boulder, Colorado, EE.UU.), un colaborador infalible del Proyecto desde sus inicios, asumió la responsabilidad principal de escribir este capítulo (Capítulo 9). El nivel y el alcance del contenido se discutieron una y otra vez, y el texto en sí se revisó varias veces. Esperamos que sea una síntesis útil para el lector no especializado.( Pág. 240)
El clima, la variabilidad climática y la sequía subsahariana
Clima y tiempo
Entendemos por clima el "clima" promedio, es decir, qué tan cálido, fresco, húmedo, seco, ventoso o tranquilo tiempo se espera para cualquier región dada durante una estación o mes específico del año. A menudo se dice que clima son las estadísticas del clima. También podemos dar la vuelta a esta definición y decir que el tiempo es la estadística del clima, es decir, qué tipo de tormentas ocurrirán, cuál será su frecuencia promedio de ocurrencia, su duración promedio, magnitud, su temperatura máxima en un régimen climático específico. (pág. 241)
El sistema climático
Llamamos a la complicada interacción de estos diversos elementos el sistema climático (pg. 241)
Calcular el enfriamiento y el calentamiento
Estos efectos ilustran que, si vamos a calcular las tasas de calentamiento y enfriamiento, uno tiene que saber mucho sobre el contenido de agua de la atmósfera, y sobre la cubierta de nubes: su tipo, la cantidad de cielo cubierto, la altura de las capas inferior y superior, e incluso la cantidad de polvo contenido en la nube (pg. 242).
La interacción de corrientes y vientos oceánicos
Las principales corrientes oceánicas son impulsadas por los grandes sistemas de viento atmosférico. Como ejemplo, la Corriente del Golfo, impulsada por los vientos alisios del Océano Atlántico, transporta aguas tropicales cálidas al extremo norte y este es el responsable de que el clima de las Islas Británicas, Irlanda y el noroeste de Europa sea mucho más suave que el de las latitudes correspondientes del noreste de América del Norte.
Cualquier cambio pronunciado en los vientos alisios sobre el Atlántico tendría efectos pronunciados en el clima de estas regiones. Las circulaciones oceánica y atmosférica interactúan fuertemente. Cualquier modelo exitoso para la predicción meteorológica a largo plazo y para los problemas climáticos debe incluir tanto la atmósfera como los océanos y su interacción. (pág. 243)
Deforestación y desecación
Los estudios muestran que los cambios resultantes en el movimiento del aire sobre la región tienden a suprimir la formación de nubes y, por lo tanto, reducen la precipitación. Por lo tanto, se considera que la eliminación de la vegetación puede influir en los movimientos atmosféricos hasta un punto que podría iniciar una desertización de la región. Además, una vez que comenzara un desertización, la superficie del suelo se volvería más polvorienta. (pág. 243)
El caso del Sahel
Los estudios han demostrado que la disminución de la vegetación podría muy bien haberse amplificado en la situación subsahariana, por ejemplo, y ser un factor importante que contribuya a los procesos de desertificación en general. (pág. 244)
Sobre la desertificación
Hoy en día, la desertificación es motivo de considerable preocupación en muchas partes del mundo. No es un proceso sencillo. Tampoco es simplemente un resultado climático, al menos en las escalas de corto plazo que estamos considerando. Es un proceso que parece ser una reanudación de interacciones complejas que comienzan con condiciones marginales incipientes, a las que se suman eventos desencadenantes como una sequía prolongada y las actividades del hombre. (pág. 244)
Sobre el papel humano en el cambio climático
Las actividades humanas en conjunto también pueden influir en el clima, especialmente si el sistema ya está, de todos modos, cerca de la inestabilidad. Las posibles funciones humanas en los procesos de desertificación se mencionan anteriormente. Los impulsos humanos para cultivar la tierra han llevado a la deforestación de Europa y el este de América del Norte, al arado de vastas praderas en el centro de América del Norte y Asia, así como a la desviación de muchos sistemas fluviales para el riego de grandes regiones. Nuestra comprensión actual del funcionamiento del sistema climático no permite una predicción confiable de los cambios climáticos causados por dicha actividad humana. (pág. 246)
Diagnóstico
También hay mucha especulación sobre si es producto del rápido desarrollo industrial del hombre la introducción en la atmósfera de gases que absorben la radiación infrarroja y, por lo tanto, aumentarían la temperatura de la atmósfera inferior. El dióxido de carbono de la quema de petróleo y carbón es el gas dominante en esta tipología, pero hay otros que son casi tan importantes, como los óxidos de nitrógeno producidos en el suelo a partir de fertilizantes agrícolas, productos químicos orgánicos utilizados como disolventes, refrigerantes y propulsores, etc. No es una cuestión sencilla predecir cuál será el efecto de la introducción continua de estos gases.
Una duplicación podría ocurrir en el próximo siglo y probablemente inducirá algunas tendencias de calentamiento en un promedio mundial, pero los enfriamientos regionales, así como los calentamientos, podrían ser considerables y muchos de ellos beneficiosos en lugar de dañinos. Este asunto está recibiendo ahora mismo una atención considerable, pero el problema científico es complejo y no podemos esperar en un futuro próximo una estimación fiable de las perturbaciones climáticas o los cambios reales, especialmente con respecto a detalles tan esenciales como cuánto y dónde. (pág. 246)
La estabilidad del sistema climático
En algunos aspectos, el sistema climático de la tierra es notablemente estable. Ocurren eventos extremos que no parecen afectar los períodos posteriores. (pág. 246) Sin embargo, estos años extremos probablemente no afectarán notablemente las estadísticas de los próximos 30 o 100 años. (pág. 247)
(...)
Por lo tanto, el sistema climático puede permitirse movimientos bastante abruptos y severos de los promedios a largo plazo, así como cambios a largo plazo de estos promedios, y volver a la condición promedio del régimen climático. (pág. 247)
Contra la idea del cambio climático producido por el hombre
También es importante tener en cuenta que la atmósfera es una entidad global. Hay una continuidad global que debe prevalecer en aspectos tales como los movimientos del aire. El cambio de movimiento en cualquier lugar debe ser compensado por cambios inversos en otro lugar. Tales ajustes de circulación producirán cambios en los regímenes de temperatura y lluvia. Los promedios globales pueden no retratar la imagen completa de los eventos climáticos. Los cambios regionales pueden ser de mayor magnitud y de diferente naturaleza.
No todo nuestro registro de las fluctuaciones climáticas pasadas se puede analizar sobre una base regional, pero sí sabemos por los registros instrumentales contemporáneos que un hemisferio puede mostrar un calentamiento general, mientras que en el otro puede prevalecer un enfriamiento general. Además, a pesar de que el contenido atmosférico global de dióxido de carbono está aumentando, parece haber un enfriamiento general en este momento, pero no se puede distinguir si esto es realmente una tendencia o una fluctuación a corto plazo.
Parece haber evidencia de que el sistema climático tiende a ser estable, con respecto al cambio de un régimen a otro. No tenemos pruebas de que el próximo período sea inminente. Sin embargo, según el registro climático, podemos esperar salidas, cambios o fluctuaciones a corto plazo, como queramos nombrarlos. Tampoco podemos excluir la posibilidad de la aparición de una tendencia de calentamientos regionales, enfriamientos o incluso un calentamiento o enfriamiento global.
Tales tendencias ocurrieron en la Fase Cálida Medieval, en la Pequeña Edad de Hielo, y antes en nuestro actual régimen climático interglacial. Incluso si ignoramos las posibilidades de cambios en el sol, el vulcanismo u otros factores naturales que influyen en el estado de equilibrio dentro de un régimen dado, no podemos descartar la posibilidad de influencias humanas, como se describió anteriormente.
Sin embargo, hay poca evidencia de que tal influencia tendría efectos repentinos, ya que los factores físicos cambian muy lentamente. Tenemos que confirmar su posible existencia y aprender a monitorear su evolución. Las instituciones humanas, en una escalas de tiempo de aproximadamente medio siglo, pueden evolucionar para mantenerse al día con las tendencias percibidas, de tal manera que se minimicen los efectos dañinos o se optimicen los efectos beneficiosos de cualquier lenta tendencia percibida en las condiciones de equilibrio climático. (pág. 247)
La complejidad del sistema climático
El sistema climático, que comprende la atmósfera, los océanos, la tierra, el hielo, el hombre y la biosfera, es uno de los sistemas naturales más complejos, fuera de la propia vida. Como se discutió en el Capítulo 5, tal sistema puede tener propiedades de un sistema disipativo, en la terminología de Prigogine. Y tiene resiliencia, como lo demuestran los eventos raros y severos que ocurren al azar, pero que no convierten el sistema climático en un nuevo régimen. También tiene resistencia, ya que algunos regímenes duran mucho tiempo y puede tener fragilidad, ya que a veces cambia de un estado a otro dentro de un régimen, pero sin cambiar el régimen en sí. (pág. 256)
La desmemoria climática de los humanos
Los recuerdos humanos, desafortunadamente, tienden a ser cortos; después de varios años de buen tiempo, las personas pueden olvidar fácilmente las reglas a largo plazo y animarse a "aprovechar, mientras se pueda". Por coincidencia irónica, algunos años bastante buenos durante la implementación de la Revolución Verde dieron un optimismo eufórico de que por fin la solución alimentaria estaba en la mano. La naturaleza, sin embargo, lo convirtió en un truco y luego volvió a la normalidad. Pero sí somos capaces de ser más "inteligentes" y hacer uso de nuestra comprensión de los mecanismos climáticos. (pág. 258)
El factor climático en la hambruna subsahariana
Sin embargo, hay pruebas de que, si bien los pueblos del Sahel apreciaban la capacidad de carga "media" de las regiones, existían otras presiones para aumentar las poblaciones de animales, a veces hasta el punto de crear problemas en años malos. En los años malos debidos a las lluvias, las poblaciones animales y humanas podían moverse libremente, hacia el sur, o hacia el oeste, o dondequiera que hubiera agua y forraje y, en general, la gente era capaz de hacer frente a la adversidad.
Sin embargo, como lo muestra Bonte (Volumen 3), las sequías severas ocasionales sirvieron como un regulador natural para llevar a las sociedades de vuelta a las capacidades de carga promedio. Las sequías eran un elemento ocasional de inestabilidad que ayudaba a producir una estabilidad a largo plazo para la sociedad subsahariana, hasta que aparecieron otras fuerzas, como explica Bonte. (pág. 259)
La sequía subsahariana no fue tan excepcional
Evidencias de anteriores sequías son menos cuantitativas, pero otros análisis indican que la situación de 1972 no fue de ninguna manera excesivamente grave en comparación con una larga racha de eventos parecidos en la historia de la región. (pág. 260)
Lo social condiciona más que lo climático
Una serie de estudios realizados en México sobre situaciones locales mostraron que en tres regiones diferentes hubo, sin duda, efectos climáticos el año de 1972. Los efectos físicos fueron bastante similares entre sí. Los resultados sociales, sin embargo, fueron muy diferentes, reforzando nuestra afirmación de que es la sociedad la que realmente estructura los efectos de las perturbaciones físicas. (pág. 261)
En conclusión,
Nos resulta difícil llegar a una conclusión dramática, excepto para acordar que la situación de 1972, aunque grave, no fue significativamente diferente en magnitud o carácter a muchos otros episodios de sequía anteriores, a los cuales la zona del Sahel y el África oriental son muy propensas, debido a su situación geográfica. Tales eventos de sequía, en nuestro régimen climático actual, son de esperar en estas regiones. Cada uno será ligeramente diferente de los demás, en términos físicos. No tenemos hipótesis de trabajo sobre su previsibilidad, aparte de las estadísticas. (pág. 262)
La modelación, futuro de la ciencia climática
Los estudios teóricos están procediendo, en parte a través del uso de modelos matemáticos muy complejos en los que entran todos los factores importantes que hemos identificado, explícitamente cuando corresponde, o implícitamente cuando las relaciones funcionales se basan en otros factores. A través de tales modelos, buscamos comprender la sensibilidad del sistema climático a cambios tales como la entrada solar, la cantidad de nieve y hielo, la distribución de la precipitación en una estación, la cantidad de dióxido de carbono y otros gases radiactivamente activos en la atmósfera, así como otros aspectos de las actividades del hombre.
A medida que avanza la construcción de modelos aún más complejos, y especialmente a medida que aprendemos a construir modelos que influyen tanto en la atmósfera como en los océanos, su dinámica e interrelaciones podrán mejorar nuestra capacidad para simular el comportamiento del sistema climático y estudiar la evolución de las tendencias y las razones de sus inicios, sus ceses o sus cambios de signo. (pág. 263)
Lidiar con la vulnerabilidad climática
Parece claro que el buen conocimiento de las variables climáticas en cada lugar, y en particular con detalles específicos sobre la naturaleza de la actividad humana involucrada (por ejemplo, la producción agrícola), debe incluirse en las consideraciones de cómo las sociedades pueden hacer frente, no a los grandes desastres, sino a los tipos de variabilidad más comunes y normales.
Estas variaciones forman parte de nuestra capacidad de proporcionar un sistema de sociedad productiva dentro de cualquier marco cultural-físico que tome en cuenta una serie de condiciones naturales que se harán presentes. Los vaivenes hacia arriba o hacia abajo no deben sobrepasar la resiliencia de las estructuras humanas. Las estructuras humanas deben diseñarse para mantener baja la vulnerabilidad, mientras la productividad sigue alta. Al menos, este debería ser nuestro objetivo. (pág. 263)












